Está muy de moda usar vehículos que nos hagan llegar antes a nuestro destino, sin la necesidad de usar el transporte público o el coche. Claro que no solamente debemos pensar en el medio ambiente, pues seguro que no te has parado a pensar si la bicicleta eléctrica es igual que beneficiosa que la convencional.
Seguro que alguien de tu entorno también se la ha comprado porque puede moverse sin hacer mucho esfuerzo. ¿Estamos ante una bicicleta para perezosos o realmente es similar a la clásica?

Te contamos qué ha descubierto un estudio realizado en la Universidad de Basilea (Suiza) y publicado en la revista Clinical Journal of Sport Medicine.

Bike to Work

El estudio dio comienzo con la campaña Bike to Work. Es un proyecto que lleva haciéndose desde hace 10 años en Suiza y que incentiva a alternar el uso de bicicletas eléctricas con tradicionales. En 2017 fueron casi 65.000 los ciclistas que participaron.

Desde la Universidad de Basilea se comparó la intensidad del ejercicio en ambos tipos de bicicletas, dando cuenta de que las dos aportan beneficios para la salud. Que una bici sea eléctrica no le quita mérito a su uso. Además, los investigadores destacaron que después de cuatro semanas, los voluntarios mejoraron sus capacidades cardiovasculares y respiratorias.

Para la investigación se contó con la participación de 30 voluntarios que consideraban que tenían sobrepeso y su estilo de vida era sedentario. Fueron estudiados a fondo totalmente, sobre todo para determinar cuál era la capacidad de absorción de oxígeno que tenían.
Durante unos 3 días a la semana, los voluntarios tuvieron que recorrer en bicicleta al menos 6 km. La mitad de ellos iba en bicicleta eléctrica y la otra mitad en una convencional, sin límite de velocidad ni intensidad del viaje. Para controlar los resultados, todos tenían que llevar un dispositivo GPS y un monitor de frecuencia cardíaca.

Mejoraron sus capacidades físicas

Después de cuatro semanas, los participantes se volvieron a someter a una prueba médica para comprobar si había habido mejoras. Por sorpresa, los investigadores comprobaron que todos habían mejorado su forma física, además de aumentar la capacidad de absorción de oxígeno.
Asimismo, el corazón trabajó de forma más eficaz, reduciendo el riesgo de padecer problemas cardíacos.

El estudio también recogió que los usuarios que fueron en bicicleta eléctrica viajaron a mayor velocidad y se sintieron más motivados. Esto es un dato importante para personas con sobrepeso que suelen desmotivarse rápidamente con la práctica de ejercicio físico.