A lo mejor tú no has caído en la cuenta aún, pero muchas personas se preguntan qué forma de hacer cardio es la más efectiva. Realmente no es fácil determinarlo porque influyen muchísimos factores que científicamente son intangibles, como la diversión que le supone al deportista. Cuanto más divertido sea o más se motive, con más frecuencia se animará a practicarlo.

Pero,evidentemente, hay otras variables del entrenamiento de cardio que podemos medir, como la ventilación, el nivel de oxígeno en la sangre o la frecuencia cardíaca. Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research, comparó los ejercicios acuáticos con el entrenamiento en tierra para ver cuál se vinculaba con una mayor respuesta cardiovascular.

¿Cómo actúa el cardio en diferentes ámbitos?

El cardio encuentra diferencias muy destacables dependiendo del ejercicio que se elija, la musculatura que tengamos y la intensidad que lo realicemos. La mayoría de personas se decantan por tres ejercicios cardiovasculares que podemos encontrar en un triatlón: montar en bicicleta, correr y nadar.

En este estudio en concreto, los investigadores compararon ejercicios acuáticos con correr en una cinta. La natación siempre ha sido el modo de cardio más difícil de comparar con los demás. Cuando nadamos, el cuerpo está parcial o totalmente suspendido, por lo que los músculos se usan de forma distinta a los entrenamientos cardiovasculares terrestres. Por eso, es muy difícil hacer una comparación exacta entre nadar y otros tipos de cardio.

Los investigadores del estudio señalaron que se puede comparar correr en tierra con hacerlo en agua, pero se debe elegir un ritmo específico para comparar y medir las variables de aptitud física. Correr a 10 km/h en tierra es muy diferente a hacer exactamente lo mismo en el agua; por lo que las variables como el VO2 máx y la frecuencia cardíaca también serán diferentes.

¿Natación o correr en tierra?

Para intentar encontrar una respuesta más exacta, en la investigación se utilizaron las variables de aptitud física como puntos de comparación. Es decir, en lugar de crear un entrenamiento en el agua y uno en la tierra que combinen perfectamente, midieron la respiración, algo que sucede independientemente del método de entrenamiento que elijamos. Los investigadores eligieron tres niveles de respiración y midieron la respuesta cardiovascular en cada uno.
El primer nivel correspondió al umbral aeróbico, y el segundo al umbral anaeróbico. El tercero fue un nivel de esfuerzo máximo.

Los únicos factores que fueron similares en cada método de ejercicio fueron la respiración y el uso de oxígeno, y cuando se realizó en el nivel de umbral aeróbico. La frecuencia cardíaca, el VO2 máx y la respiración fueron significativamente mayores cuando se corría en tierra en comparación con un entrenamiento en el agua a mayor intensidad.

Como conclusión podríamos decir que, en mayor intensidad, correr en tierra parece producir una mayor respuesta cardiovascular.