En el peor de los casos, es muy posible que te lesiones y tengas que abandonar el entrenamiento de forma forzosa durante un tiempo. Aunque también está el caso de que nos hemos ido de vacaciones y decidimos no volver al gimnasio hasta enero del año que viene.

Descansar un par de días a la semana es casi lo recomendable, siempre que esos días no se extiendan a semanas o meses. Volver al punto de retorno suele ser bastante común en deportistas adultos (25-35%) que dejan de entrenar después de estar unos 5 meses realizando ejercicio.

El rendimiento y la condición física disminuye velozmente cuando dejamos de entrenar, y a continuación te explicamos algunos factores que van a sorprenderte.

La aptitud cardiovascular comienza a estancarse después de una semana

La resistencia aeróbica es la capacidad que tiene el cuerpo para transportar y utilizar el oxígeno de la sangre en los músculos. El volumen de oxígeno máximo disminuye después de una o dos semanas de inactividad, ya que la capacidad funcional del corazón también se reduce. Si pasamos casi un mes de reposo en la cama, la frecuencia cardíaca aumenta de 4 a 15 latidos por minuto.

Pierdes la resistencia cardiovascular más lentamente si eres un deportista experimentado

Si eres un novato en el entrenamiento y acondicionamiento físico, perderás tu condición física más rápidamente que alguien te ha dedicado durante más de un año tiempo a entrenar. Es posible que pierdas hasta el 40% de tu estado físico, pero tú volumen de oxígeno máximo seguirá siendo más alto que el de una persona sedentaria.

La pérdida de flexibilidad es inmediata

Si eres de los que dedica un tiempo considerable a estirar, perderás rápidamente los beneficios de la flexibilidad si dejas de entrenar. Después de realizar ejercicios de flexibilidad, los músculos y los tendones vuelven a su longitud normal de descanso, sobre todo si trabajas sentado.

En tan solo tres días notarás la pérdida de flexibilidad, aunque se pronunciaran mucho más a partir de las 2 semanas. Es recomendable estirarse cada día, o como mínimo tres veces a la semana.

La fuerza comienza a reducirse después de dos semanas

Cuando dejas de realizar el entrenamiento de fuerza, tus músculos comienzan a cambiar en cuestión de pocos días. Cuando no reciben el estímulo suficiente, comienzan a perder proteínas que absorben por la circulación sanguínea.

A partir de las 72 horas puede suceder una perdida pequeña pero significativa de proteína muscular. Aunque realmente los cambios notorios comienzan ha notarse a partir de las 2 o tres semanas. También hay que destacar, que los deportistas experimentados tendrán una perdida muscular mucho más lenta que los principiantes.

Pierdes la potencia más rápido de lo que pierdes la fuerza

La potencia es la fuerza empleada en una distancia durante un periodo de tiempo, y esta se desvanece antes que la fuerza.
Durante el desgaste muscular, la proteína se descompone más rápida y disminuye la síntesis de proteínas.

Los niveles de condición física disminuyen más rápido cuando estás enfermo

Si eres una persona sana y decides tomarte un descanso del entrenamiento, perderás masa muscular y capacidad cardiovascular de una forma más lenta que una persona que abandona el ejercicio físico por una enfermedad o lesión.

Por ejemplo, el estrés que supone una lesión o enfermedad tiene un mayor impacto en el cuerpo que he decidido descansar durante un tiempo cuando estás sano. Imagínate que te estás recuperando de una fractura, es posible que tarde hasta un año en volver a estar al 100%.

El mantenimiento es más fácil de lo que piensas

En caso de querer tomarse un tiempo de descanso de tu rutina de entrenamiento, no es necesario que seas tan extremista y decidas no hacer nada. Puedes mantener tu nivel de condición física dedicando una pequeña parte de tiempo, por ejemplo realizando entrenamiento de HIIT dos veces a la semana.

Tardas tres semanas para recuperar una semana de descanso

Por último, deberías saber que después de un periodo de descanso, tu sistema nervioso pierde la capacidad de entenderse con la misma habilidad que lo hacía antes. Esto se debe a que has perdido los estímulos neuronales que se producían en el ejercicio.