La práctica regular de pilates tiene grandes beneficios para nuestro cuerpo. Se trata de una disciplina, cada vez más popular, que puedes encontrar en cualquier gimnasio o sala deportiva. Ya sea Mat Pilates (suelo) o con máquinas, te ayudará a lograr resultados y a sentirte mejor contigo mismo.

El pilates, trabaja la totalidad del cuerpo uniendo algunos ejercicios de diferente intensidad, con la correcta respiración. A pesar de ser muy completo para fortalecer la musculatura, hace especial hincapié en el trabajo del core. Y es que un abdomen fuerte, es muy necesario para prevenir diversas lesiones, mejorar la postura corporal y mantenerse saludable. Además de ello, el pilates tonifica el cuerpo, mejora la flexibilidad y es ideal para liberar tensiones acumuladas. De esta manera, sus beneficios van más allá de lo estético, ya que está muy implicado con la salud física y el estado de nuestra mente.

El 100, el ejercicio estrella de Pilates

Es un ejercicio básico de pilates que jamás puede faltar. De hecho, si alguna vez has asistido a una clase dirigida, es probable que lo hayas hecho. Tiene diferentes variantes en función de la colocación de las piernas. Por ello, se puede realizar independientemente de la condición física de cada persona.

  • Túmbate boca arriba y asegúrate de que tu colocación corporal es correcta: Abdomen activado, lumbares en el suelo, hombros abajo, cuello largo y sin tensión. A continuación, eleva las piernas estiradas, manteniendo un ángulo de 45 grados con respecto al suelo. Los brazos permanecen alargados junto al cuerpo.
  • Levanta el torso quedando apoyado sobre las escápulas, dirige la mirada hacia tu ombligo y despega los brazos alargados del suelo activándolos, desde los hombros hasta la punta de los dedos. Es el momento de empezar con el Hundred.
  • Se trata de hacer movimientos rápidos con las manos de arriba abajo, contando las respiraciones. Se utilizan 5 respiraciones para inhalar, y 5 más para exhalar hasta llegar al número mágico: el 100.
  • Para disminuir la intensidad, puedes flexionar las rodillas en un ángulo de 90 grados, manteniendo éstas sobre las caderas. Si, por el contrario, quieres aumentar la intensidad, baja las piernas hacia el suelo todo lo posible, sin llegar a tocarlo y sin descontrolar la zona lumbar.
  • Al terminar, baja el torso de nuevo al mat, y las piernas de forma controlada.