En ocasiones no percibimos los resultados que buscamos en nuestro cuerpo, porque no estamos llevando el entrenamiento de una forma adecuada. Observamos el físico trabajado de otras personas y pensamos: “¿por qué el nuestro no se moldea de la misma manera?” Y es que, obsesionarse con que la evolución sea muy evidente, puede hacer que el proceso se ralentice. A continuación, te contamos cuatro bases de un entrenamiento de fuerza.

4 principios fundamentales de un entrenamiento de fuerza

Prima la fuerza sobre el volumen

A menudo nos frustramos, porque no contábamos con que los resultados esperados fueran a tardar tanto en aparecer. La impaciencia es una gran enemiga en cualquier proceso de cambio físico. Entrenar con calma, paso a paso, es fundamental para que el cuerpo no solo crezca, sino que lo haga correctamente.

Por este motivo debemos cambiar la mentalidad, y empezar a darle prioridad a la fuerza por encima del volumen. Si únicamente nos centramos en crecer, nos estamos dejando muchas cosas por el camino. En cambio, preocupándonos por el aumento de fuerza, observaremos cómo el volumen es una consecuencia directa. Deja de entrenar como un culturista, y hazlo como un atleta. Acabarás esculpiendo el cuerpo que deseas, reduciendo riesgo de lesiones y quemando grasa de una forma efectiva.

Aumenta el tiempo de “máximo esfuerzo”

Esto quiere decir que pases más tiempo en tu zona de “máximo esfuerzo”. Es un principio fundamental en los entrenamientos de fuerza. Cuanto más trabajas, más aumenta tu capacidad de trabajo con el tiempo. Manipula las cargas y el volumen en tus días de fuerza, y busca la progresión continua en tus ejercicios de cardio. Si siempre trabajas con las mismas repeticiones y la misma carga, es evidente que te estancarás. ¡Ponte a prueba! Siempre de una forma inteligente y progresiva, por supuesto.

Busca el equilibrio

Se trata de mantener una proporción entre los opuestos, ya que la fuerza requiere equilibrio. Para que no aparezcan problemas estructurales busca ese equilibrio tan necesario entre ejercer la fuerza y estirar. Por ejemplo, si haces press banca, intenta igualar en repeticiones haciendo dominadas horizontales.

Desestabilízate

Estamos acostumbrados a entrenar utilizando ambos brazos o ambas piernas al mismo tiempo. De este modo, creemos poder levantar más peso del que podemos manipular en realidad. Si trabajásemos con las extremidades por separado veríamos la realidad de un plumazo. De este modo, en lugar de levantar cierto peso en press banca, intenta distribuir ese mismo peso entre los dos brazos y observarás cómo te cuesta. Intenta hallar esa desestabilidad y trabaja de forma independiente. Estarás logrando aumentar fuerza, equilibrio, una buena estructura y, como consecuencia, una forma más orgánica de esculpir tu cuerpo.