En nuestra infacia era bastante normal hacer la voltereta, saltarnos por encima o hacer el pino. Con el paso de los años, estas prácticas las comenzamos a perder y entramos en una fase mental de bloqueo al plantearnos volver a realizarlas. Hacer el pino, la parada de manos o la pose invertida es un ejercicio que cualquiera puede realizar, aun no habiéndole dedicado tiempo cuando pequeños.

Te contamos los beneficios que aporta su práctica (con o sin apoyo de pared), y sobre todo si la realizas con frecuencia.

Notarás tu tren superior más fortalecido

No todas las personas parten de la misma capacidad física para hacerlo, quizá eres un deportista con miedos o una persona sedentaria que no tiene fuerza para mantenerse mucho tiempo. Sea cual sea tu base, puedes realizar el pino sin problema. Comienza con ayuda de una pared para saber si podrías ser capaz de aguantarte por ti mismo y trabaja los tiempos.

Es necesario que tengas fortalecidos los brazos, los hombros, el pectoral mayor, el deltoides, el trapecio y la espalda para aguantar el mayor tiempo posible. Si eres principiante, es muy probable que las primeras veces tirites al estar unos segundos en la posición invertida.
No tardarás mucho tiempo en pasar de aguantar 5-10 segundos a poder llegar al minuto. Practica con frecuencia y no te frustres.

Mejoras la autoestima y confianza

Es obvio que mejorarás tu fuerza y equilibrio, pero no te sorprendas si también te sientes más confiado. El miedo es el que te bloquea mentalmente para aguantar tu peso sobre las manos; una vez que lo superas, habrás ganado una partida a tu propia estima.

Por otro lado, el flujo de sangre que va hacia el cerebro tiene un efecto energético y calmante, sobre todo si te sientes estresado. Hacer el pino reduce la producción de la hormona del estrés, por lo que a corto plazo puede aliviar tus síntomas de ansiedad y mejorar el ánimo.

Las paradas de manos son un remedio bien conocido en los círculos de yoga como un elevador del estado de ánimo y pueden ayudar a reducir la depresión menor. Al llevar sangre a la cabeza, suele poder aliviar un leve dolor de cabeza, mejorar la digestión y la expulsión de heces. La razón es que la gravedad está llevando sangre, y oxígeno a la cabeza, que normalmente está erguida y colgada hacia adelante hasta cierto punto, lo que puede crear una tensión leve en el cuello. Durante las paradas manuales, el intestino delgado y grueso también se invierten y la acción de la inversión puede ayudar a aliviar la irregularidad moviendo su contenido. La inversión también ejerce presión sobre la válvula illeocecal, lo que puede ayudar a una rápida desintoxicación.

Aumentas tu equilibrio

Nuestro estado natural no es estar boca abajo ni andar con las manos, pero trabajando esta postura lograrás aumentar tu equilibrio. De igual modo, notarás un mejor control de tu core para aguantar sin balancearte.

Favorece al sistema óseo, respiratorio y a la circulación

Por si fueran poco los beneficios que te hemos contado, esta práctica también ayuda a fortalecer tus huesos al ser un ejercicio de soporte. Tu columna vertebral, tus hombros, codos y muñecas serán grandes beneficiados de su realización.

Y, como te decíamos antes, al estar invertidos, la circulación del tren superior aumenta mientras que se relaja la presión de tu tren inferior. Asimismo, también conseguimos estirar el diafragma e incrementar el flujo de sangre a los pulmones.

Estimula el sistema endocrino

Las paradas de manos se consideran elevaciones en el sistema de yoga porque la cabeza está más baja que el corazón en la postura final. Handstand, o Adho Mukha Vrkasana, ayuda a estimular todo el sistema endocrino. Una vez que el cuerpo se pone boca abajo con los pies en la parte superior y la cabeza más cerca del suelo, la sangre se mueve hacia la cabeza. Esto estimula la glándula pituitaria en la cabeza, lo que ayuda al punto de ajuste para un peso saludable. La inversión lleva sangre a las glándulas tiroides para ayudar a regular la producción de T3 y T4, que también afecta el metabolismo.

Hacer el pino lleva sangre a las glándulas suprarrenales para ayudar a reducir la producción de cortisol, la «hormona del estrés» que se libera cuando tenemos una fecha límite o nos movemos a través del tráfico pesado. Sin control, algunas personas experimentan agotamiento suprarrenal si no pueden silenciar esta respuesta normal a situaciones estresantes.