Ni Mohamed Alí ni Bruce Lee estaban equivocados. Saltar a la comba es una actividad aeróbica perfecta para muchas situaciones en nuestro entrenamiento. Es que pese a que es un ejercicio muy denostado por muchos, lo cierto es que puede ser la perfecta fórmula para entrar en calor, ganar reflejos o mejorar nuestra respiración. A continuación recogemos cinco grandes beneficios de una actividad económica, practicable en cualquier sitio y que involucra prácticamente todo el cuerpo. ¡A saltar!

Una actividad para todos

Hemos de reconocer el salto a la comba como una actividad aeróbica por excelencia, que permite continuos brincos y rebotes, al mismo tiempo que un desempeño del tren inferior en los saltos y del superior en menor medida en el manejo de la comba.

Bajo esto, evidentemente será una actividad que ayude a perder peso, e incluso hay estudios que hablan de una pérdida de más de 100 calorías si saltamos unos diez minutos al día. Pero la clave en esto está en que cualquiera puede saltarla.

Partiendo de que no debemos tener dolencias en piernas o pies y de que hay que tener cierta psicomotricidad y reflejos para saltarla, lo cierto es que no es necesario una gran condición física para saltar la comba. De hecho, comenzar algo pasado de peso a saltar la comba puede ser el primer ejercicio en un reto por perder peso.

En cualquier sitio

Salto a la comba al lado de un barco

Otro de sus grandes beneficios es que nada más que necesitamos la cuerda para realizar la actividad. De hecho, con estirar nuestros brazos y ver que tenemos distancia suficiente para estirarlos, ya tendremos espacio para saltar la comba sin problemas.

Como buen ejemplo solemos observar como boxeadores o gimnastas llevan siempre consigo una comba en el túnel antes de entrar a competir, ya que les tiene activos físicamente sin apenas ningún espacio.

Por ello, te recomendamos la comba para ejercitarte en casa y para llevarla siempre en la mochila de entrenamiento. Nunca sabrás cuando es buen momento de usarla.

Mejora tu coordinación

La primera vez que coges una comba en tu vida el rato suele ser bastante cómico. Y es que saltar la cuerda no es solo una mera actividad física, sino también mental y de coordinación. Lo normal es que tus piernas al inicio vayan a una velocidad y tu cabeza a otra, pero con tiempo podrás ir perfeccionando los saltos.

Hacer saltos más elaborados no solo te dará la satisfacción de hacer saltos más elaborados sin más, sino también ganar un extra en coordinación entre brazos y piernas que podrás aprovechar en otras actividades.

Todo el cuerpo activo

Pocos ejercicios son capaces de trabajar el tren inferior y superior al mismo tiempo, y la comba puede realizarlo sin problema alguno. Más allá de nuestros brazos para impulsar la cuerda y nuestras piernas para saltarla, pecho, hombros, brazos, abdominales o lumbares se trabajan en la rutina.

Como en cualquier ejercicio, llegará el momento de saltos dobles, saltos cruzados y algunas repeticiones de verdadera dificultad donde el desempeño será mayor.

Muy barato

Por último pensemos en algo que no es un músculo pero que también duele como es nuestro bolsillo. Acostumbrados a que el material de fitness sea bastante caro, la comba es la excepción. Encontrando desde combas de cuerda a combas de metal o plástico e incluso algunas combas que ya te cuentan los saltos por sí solas, es importante resaltar su bajo precio.

Por poner un ejemplo, una comba de competición puede rondar los cincuenta euros, siendo los precios más caros de la gama. Así, por unos diez euros podrás encontrar una comba que rinda, un precio a años luz del equipamiento necesario para otras actividades deportivas.