Las vacaciones de verano parecen la fecha más esperada del año, en la que podemos desconectar de nuestra rutina de trabajo y hábitos que mantenemos durante todo el año. Es importante que tanto el ejercicio físico como la alimentación no los veamos como una obligación, sino como un estilo de vida. De esta forma, aún estando de vacaciones, seguiremos estando saludables.

Lógicamente, “pecaremos” en ciertas comidas o nos mantendremos menos activos, pero tampoco tenemos que obsesionarnos. Hay que ser consciente de qué podemos disfrutar sin tener que arrepentirnos luego.
Lo que es menos favorable es que llevemos un estilo de vida poco saludable y encima en vacaciones abusemos de estos hábitos.

En verano es muy común y no tengamos un control del número de comidas, y que ingiramos alimentos con exceso de sal y con poca fibra. Además, también nos volvemos más perezosos y dejamos la actividad física para cuando nos incorporemos la rutina. Todos estos malos hábitos nos harán subir de peso, aunque no quiere decir que sea grasa en su totalidad.
Lo más seguro es que tengamos una gran retención de líquidos, y por eso nos sentimos más hinchados o con mayor volumen.

Sigue a tu ritmo circadiano

Como decíamos antes, en verano tendemos a comer a cualquier hora incluso sin tener hambre. Es importante que tengamos un control y un horario de nuestras comidas, sobre todo para acostumbrarnos a nuestra rutina diaria y para no pensar constantemente en la comida.

Puedes establecer unas cinco o seis comidas diarias para evitar pasar hambre y acostumbrar a tu cuerpo a unos hábitos estables.

Cuanto más saludable mejor

El problema de haber ganado peso se encuentra en mayor medida en nuestra alimentación. Al tomar alimentos con poca fibra, beber poca agua o abusar de la sal, se producen episodios de retención de líquidos y aumenta nuestro peso.
Lleva una dieta equilibrada con alto contenido en fruta, verdura, cereales integrales, frutos secos, legumbres, aceite de oliva, pescado, carne, etc. Sobre todo que sean productos fresco y lo más naturales posibles.

Realiza ejercicio físico y descansa

No todo es la alimentación. Es muy importante que te mantengas activa el mayor tiempo posible del día; esto ayudará a que la retención de líquidos baje y vuelvas a tu peso en no mucho tiempo.

Además, es fundamental realizar un buen descanso por la noche. Así que evita realizar cenas pesadas, beber alcohol o tomar cualquier otro tipo de estimulante antes de ir a dormir.