Tener el abdomen planto es uno de los objetivos más comunes, sobre todo a estas alturas del año que ya estamos pensando en el verano. Sin duda, esta razón hace que muchas personas hagan ejercicio físico y se harten de hacer abdominales. Es cierto que muchos pierden peso, pero es muy poco probable que esa técnica resulte favorable para la mayoría. Si lo comparamos con los ejercicios aeróbicos y cardiovasculares, el entrenamiento del core no quema demasiadas calorías ni aumenta considerablemente la frecuencia cardíaca. Además, los ejercicios de abdominales están diseñados para tensar y tonificar los músculos, que son más compactos pero pesan más ​​que la grasa.

No te centres solo en realizar ejercicios de abdominales

Elige ejercicios básicos que trabajen músculos más allá de los abdominales. Realizar planchas, crunch de bicicleta, puente de glúteos y levantamiento de piernas son buena opciones. No tengas prisa por realizar los ejercicios en tiempo récord, respira tranquilo y concéntrate en realizar una técnica adecuada en cada movimiento.

Realiza modificaciones para aumentar el nivel

Si te sientes cómodo realizando ciertos ejercicios, lo normal es que necesites aumentar tu intensidad. Incrementa el tiempo en el que mantienes cada movimiento y añade más repeticiones a tu rutina. No te olvides de concentrarte en mantener una técnica adecuada, pero también juega a ponerte a prueba para superarte poco a poco. Haz pequeñas modificaciones con materiales deportivos para trabajar el abdomen de forma intensa y tonificar los músculos más rápido.

Lleva una alimentación saludable y equilibrada

Lógicamente, un abdomen plano se consigue con una alimentación sana y equilibrada. Los alimentos ricos en grasa y colesterol pueden contribuir a la grasa abdominal tanto visceral como subcutánea, por lo que seguir una dieta más saludable puede ayudar a tener un vientre más plano. Toma alimentos enteros y frescos, como frutas, verduras, cereales enteros, carnes magras, legumbres, pescado y productos lácteos bajos en grasa o sin grasa. Evita el consumo de azúcar añadido, colesterol, grasas saturadas y productos ultraprocesados.

No te obsesiones con el cardio

Siempre se ha creído que los ejercicios cardiovasculares eran la mejor opción para tener un abdomen plano. Es recomendable que realices ejercicios aeróbicos y cardiovasculares en tu rutina, pero limita el tiempo y la intensidad de las sesiones. El ejercicio aeróbico es una de las formas más efectivas de deshacerse del exceso de grasa abdominal, pero ten en cuenta que se queman muchas calorías y si tu objetivo no es perder demasiado peso, puede ser contraproducente. Realiza sesiones de HIIT, con una duración de unos 20-30 minutos, y dejando dos días de descanso entre una sesión y otra. ¡Notarás el cambio!

Realiza ejercicios de equilibrio

Introducir ejercicios que comprometan nuestro equilibrio y estabilidad es una gran opción para fortalecer nuestro abdomen. Además, estarás mejorando capacidades y habilidades básicas para el buen funcionamiento de tus músculos. Puedes ayudarte de fitball, bosus o TRX para realizar ejercicios inestables.