Las agujetas son algo casi imposible de evitar ante un ejercicio físico, y realmente no son más que microrroturas y desgarros en las fibras producidos durante un trabajo físico al llegar al sobre-esfuerzo. Al estar más cerca de la fatiga muscular, se produce dolor por esas roturas de fibras, y si bien en ocasiones solemos asociarlas al crecimiento muscular y aumento de tono, un ejercicio mal realizado o una actividad muy exigente puede llevarnos también a ellas.

Por ello, no existen soluciones mágicas para las agujetas más allá del autocontrol y el saber nuestros límites. Una vez las sufrimos, sí son múltiples los remedios que nos pueden llevar a limitar su dolor y recuperarnos cuanto antes.

Algunos remedios eran mentira

Paquete de bicarbonato sódico

Para empezar, hemos de aclarar que la medicina ha estado durante muchos años equivocada respecto a las agujetas. Y es que antaño las agujetas se asociaban a una acumulación de ácido láctico durante los entrenamientos, y ante esto, soluciones clásicas como el típico vaso de agua con azúcar o el bicarbonato de sodio eran los remedios más usados.

Sin embargo, finalmente la ciencia llegó a la verdadera causa, las microrroturas musculares, y ante esto, los remedios se multiplican, aunque los anteriores no funcionan.

Remedios en casa

Hombre duchándose con agujetas

Evidentemente la recuperación de las agujetas comienza nada más llegar de la actividad deportiva. Bajo esta premisa, en casa son múltiples las soluciones que podemos encontrar a las agujetas:

  • La ducha, caliente, fría o ambas: De por sí la ducha posterior a una actividad física resulta clave, y lo es más si sufrimos agujetas. Según la temperatura del agua, teorías hay muchas y recomendaciones. Hay los que recomiendan una ducha de agua caliente, ya que activa el riego sanguíneo de nuevo, y ayuda a la regeneración de esos tejidos afectados. Por el contrario, otros hablan de una ducha fría ya que adormece esos nervios, y ante dolores pronunciados, los mitiga. ¿Nuestro consejo? Una buena ducha de agua caliente seguida de un breve toque de agua fría al acabar en la zona afectada. En el contraste está la virtud.
  • Un analgésico: En caso de dolor luego de la ducha, una aspirina o una cápsula de ibuprofeno ayudará a la recuperación, al fomentar el riego por una parte, y por otra disponer de magnesio, que ayuda con un efecto antiinflamatorio. El efecto será de unas ocho horas y ayudará a conciliar el sueño.
  • Masajes: También en caso de ser posible, un buen masaje con aceite de lavanda sería de gran ayuda al fomentar a la circulación. Sin embargo, en esto hay que tener cuidado: es preciso un suave masaje. Un amasamiento pronunciado podría ser contraproducente.

Si es preciso, no entrenes al día siguiente

Para cerrar, uno de los temas más controvertidos. Ante agujetas, en muchas ocasiones, no entrenar al día siguiente es positivo. Si el dolor es pronunciado o la movilidad reducida, un día de descanso ayudará mucho. Incluso ante dolencias leves, bajar un poco el pistón al día siguiente funciona. Programar una carrera leve o una profunda serie de estiramientos hará regenerar fibras y descomponer el desecho de las microrroturas.