Uno de los mayores problemas de la inadecuada exposición al sol es la quemadura que provocan los rayos UV en nuestra piel. Muchos piensan que el rojo de la piel quemada puede evolucionar a un bronceado ideal de revista, pero es un falso mito. Cuando empezamos a ver las escamaciones o la piel despellejada, es debido a la poca hidratación o protección que tiene la dermis.

Te damos algunos consejos naturales para que evites que eso ocurra, aunque el mejor remedio será siempre tener cuidado con la exposición solar.

Hidrata tu piel y bebe agua

Es importante que hidrates la piel con lociones o cremas hidratantes, a ser posible que contengan aloe vera. En el mercado existe una amplia variedad de cremas pensadas para quemaduras solares, siendo de las más conocidas el AfterSun. Si por suerte tienes la planta de aloe vera, no dudes en aplicar el jugo natural directamente.

Por supuesto, debes mantenerte bien hidratado interiormente, bebiendo agua. Cuando quemamos la piel, el organismo necesita regenerarla y el agua será uno de sus componentes base.

Enfría la piel

Cuando notes que la piel quemada empieza a escamarse, lo que debes hacer es ducharte con agua fría. Si te bañas con agua caliente, la piel se pelará más aún y se resecará rápidamente; en cambio, el agua fría procura que la piel se enfríe.

Al salir de la ducha, no te frotes con la toalla para secarse, hazlo a suaves toques y con una toalla limpia.

No te rasques

Sé que la piel quemada suele picar y crear hinchazón, pero lo peor que podrías hacer es rascarte. De hacerlo, podrías crear heridas que acaben convirtiéndose en cicatrices.
En caso de no poder aguantar las ganas de rascarte, pásate un paño con hielo para reducir la sensación de picazón.

No quites los pellejos

Es muy tentador ver la piel escamada y no tirar de ella como si fueras una serpiente mudando. Tanto si lo haces por estética o por “placer”, quitar los pellejos puede provocarte una grave infección. Si notas que hay zonas escamadas, lo ideal es quitar el pellejo sobrante con unas tijeras y con cuidado, pero nunca tires de ella para arrancar el máximo posible.

Al quitar la piel muerta, aplica un gel antibacteriano para asegurarnos que no infectamos la zona pelada. Y, por supuesto, evita su exposición al sol. Cubre la zona para no crear una quemadura más grave.