Así puedes cuidar tu piel descamada por el Sol

Uno de los mayores problemas de la inadecuada exposición al Sol es la quemadura que provocan los rayos UV en nuestra piel. Muchos piensan que el rojo de la piel quemada puede evolucionar a un bronceado ideal de revista, pero es un falso mito. Cuando empezamos a ver las descamaciones o la piel despellejada, es debido a la poca hidratación o protección que tiene la dermis.

El proceso de descamación de nuestra piel es la respuesta del cuerpo ante una quemadura solar. La primera capa de la piel se ha quemado y ha muerto de ahí que se levante y nos estemos despellejando. Es un daño involuntario donde perdemos la epidermis, pero no es grave, al menos no en un primer momento.

Si debajo de esa piel muerta y levantada notamos algún tipo de dolor, ampolla, mal olor, líquido oscuro, pus o similares, es momento de ir al médico ya que existe una infección que hay que tratar para que nazca piel nueva y sana.

Después de la descamación, el «moreno» o, mejor dicho, piel roja, desaparece y muy probablemente nuestro bronceado pase a ser a parchones de diferentes tonalidades. Es por esto por lo que siempre recomendamos hidratar la piel a diario, no solo usar la protección solar adecuada sino cuidarnos toda la piel del cuerpo todos los días.

Consejos para evitar la piel descamada

Vamos a dar algunos consejos naturales para evitar que surja la piel descamada. Aunque el mejor remedio será siempre tener cuidado con la exposición solar, tanto en el horario de exposición, el tiempo, la zona, la ropa, la crema solar, etc.

Una mujer tomando el Sol en la piscina

Limitar la exposición al Sol

Salvo algunos afortunados que generan gran cantidad de melanina y se broncean rápidamente, el otro porcentaje de la población termina abusando del Sol para ponerse moreno rápido, quemándose la piel, dañando su escudo protector, y exponiéndose a sufrir cáncer de piel.

Hay que limitar la exposición al Sol, por ejemplo, no exponerse en horas de máxima radiación como suele ser entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, no quedarse dormidos, tenemos que mantener fría la piel e hidratado el cuerpo, intentar estar siempre en movimiento, descansar en la sombra algunos periodos de tiempo, usar protección siempre y cuanto más alta, mejor, protegernos zonas sensibles, cubrirnos la cara, la cabeza y los ojos, etc.

Protección solar

El paso más importante a la hora de evitar quemaduras y el posterior despelleje de nuestra piel. No sirve cualquier protección, ni tampoco sirve usar al principio y no reponer la crema. Debemos usar una crema de protección solar según nuestro tipo de piel, cuanto más clara sea y más tendencia a quemarnos tengamos, más alta deberá ser la protección.

La crema, espray solar, aceite o espuma, el formato no importa, se debe reponer mínimo cada hora y cada vez que salgamos del agua. Además, los primeros días de exposición solar debemos usar una protección muy alta para evitar reacciones adversas, como rojeces, quemaduras, dolor, picor, etc.

Cuidado corporal antes, durante y después

El cuidado corporal es el gran olvidado y que solemos recuperar en verano, pero estamos muy equivocados. Una piel bien cuidada e hidratada está más protegida, ya que es más fuerte frente a su mayor amenaza: el Sol.

Una piel débil es esa que se quema y se despelleja. Así que tenemos que empezar nuestro ritual de cuidado corporal no antes posible y mantenerlo durante todo el año. Además, recomendamos usar productos naturales donde sus ingredientes principales estén en una alta proporción y alejarnos de los químicos y los productos que prometen, por ejemplo, aceite de jojoba y no tienen ni un 2%.

Una mujer echándose crema solar

Máxima hidratación interna y externa

Con hidratación nos referimos a beber agua, tomar mucha fruta y verdura y seguir el paso anterior de usar cremas hidratantes en cara y cuerpo. Hay un aspecto clave y son los antioxidantes y se encuentran en multitud de frutas y verduras como, por ejemplo, los frutos rojos.

Los antioxidantes ayudan a prevenir el envejecimiento celular que es precisamente uno de los daños a largo plazo de la exposición solar. De esta forma, estaremos hidratados y prevenidos frente a arrugas, manchas y otros daños visibles como la palidez.

Eso sí, para hidratarse y obtener suficientes vitaminas, minerales y antioxidantes, no es suficiente hacerlo el mismo día que tomamos el Sol, sino que debe ser una rutina casi diaria en nuestra dieta habitual.

Consejos para cuidar la piel descamada

Si ya es demasiado tarde y nuestra piel ha empezado desprenderse y nos estamos despellejando, entonces es hora de actuar con otra serie de recomendaciones:

Hidrata tu piel y bebe agua

Es importante que hidratemos la piel con lociones o cremas hidratantes, a ser posible que contengan Aloe Vera. En el mercado existe una amplia variedad de cremas pensadas para quemaduras solares, siendo de las más conocidas el AfterSun. Si por suerte tenemos la planta de Aloe Vera en casa, no dudemos en aplicar el jugo natural directamente sobre la piel limpia.

Por supuesto, debemos mantenernos bien hidratados desde el interior, bebiendo agua, zumos naturales, tomando frutas, limonadas saludables (con poca azúcar), polos de frutas caseros hechos con trozos de frutas frescas y agua mineral, etc. Todo esto lo recomendamos porque cuando quemamos la piel, el organismo necesita regenerarla y el agua será uno de sus componentes base.

Enfría la piel

Cuando notemos que la piel quemada empieza a escamarse, lo que debemos hacer es ducharnos con agua fría, pero nada de aplicar hielo directamente sobre la zona, ya que empeoraría la situación. Si nos bañamos con agua caliente, la piel se pelará más aún y se resecará rápidamente; en cambio, el agua fría ayudará a que la piel se enfríe.

Algo clave e importante es que, al salir de la ducha, no nos frotemos con la toalla para secarnos, sino que tenemos tocar nuestra piel de forma suave, con una toalla limpia y solo lo justo y necesario para no dañar más aún la epidermis.

Una mujer en la ducha

No te rasques

Sabemos que la piel quemada suele picar y crear hinchazón, pero lo peor que podríamos hacer es rascarnos. De hacerlo, podríamos crear heridas que acaben convirtiéndose en cicatrices, infecciones, yagas, heridas, falta de piel, dolores intensos, y similares.

En caso de no poder aguantar las ganas de rascarnos la piel para aliviar esa picazón, existen algunas opciones como rozar un paño con hielo, quitarnos la ropa, darnos aire con un ventilador o lavarnos las manos y rozar con la parte de arriba de la palma la zona que nos pica (no hacerlo con las uñas ni la palma porque ahí es donde más bacterias se acumulan.

No quites los pellejos

Es muy tentador ver la piel escamada y no tirar de ella como si fuéramos un hilo de un chaleco. Tanto si lo hacemos por estética o por «placer», quitar los pellejos puede provocarnos una grave infección. Si notamos que hay zonas escamadas, lo ideal es quitar el pellejo sobrante con unas tijeras y con cuidado, pero nunca tirar de ella para arrancar el máximo posible.

Al quitar la piel muerta, aplicamos un gel antibacteriano para asegurarnos que no infectamos la zona pelada. Y, por supuesto, evitar su exposición al sol. Cubre la zona para no crear una quemadura más grave.

Si queremos aliviar el picor y esa sensación de «suciedad» que dan los pellejos sueltos, podemos usar algún tipo de exfoliante suave, cuanto más natural sea, mejor. Se aplica con la palma de la mano y haciendo círculo y sin presionar la piel, ya que la epidermis que está bajo esos pellejos es de nueva creación y está muy sensible.

No tomar el Sol

Puede parecer muy lógico, pero hay quien a pesar de estar pelándose sigue tomando el Sol y sigue haciéndolo con la protección incorrecta o directa sin protección. Cuando estamos en proceso de descamación, lo ideal es no exponernos a la radiación solar hasta que nuestra piel se recupere, y para eso hay que esperar unos 5 o 7 días.

Si no queremos esperar porque somos unos ansias, o porque el primer día de vacaciones ya estábamos pelándonos, entonces recomendamos pasar el máximo tiempo posible en la sombra y usar la máxima protección solar.