El protector solar, como su nombre indica, nos protege de los dañinos rayos solares, por lo que es importante que tengamos en cuenta su uso durante todo el año. Curiosamente, en un estudio del año pasado, los investigadores del King´s College sugirieron que es posible que no estemos recibiendo tanta protección pensamos.

¿Cuánta protección recibimos con los SPF?

Los investigadores analizaron la cantidad de protección solar que recibimos realmente las personas, dependiendo de si usamos el protector solar con una dosis al azar o siguiendo el uso recomendado. Descubrieron que aplicar el protector solar, con un SPF 50, de la forma típica solo proporciona un 40%, en el mejor de los casos, de la protección esperada.

Para aquellos que están un poco perdidos en la simbología, el nivel de SPF en un laboratorio se determina según la densidad de 2 miligramos del protector solar en la piel. Para lograr esto en el mundo real y bajo el sol, debes usar aproximadamente unos 14 gramos para la cara y unos 30 gramos para el resto del cuerpo. Algo así como un vaso de chupito.
Sin embargo, la mayoría de las personas no prestan demasiada atención y lo más probable es que haya una gran diferencia entre el uso que le den y el recomendado por el protector solar. En cada bote, los fabricantes añaden unas indicaciones de uso, ¿pero alguien puede jurar que las ha leído?

¿Por qué debemos reaplicar el protector solar?

Por otra parte tenemos el problema de la reaplicación. Son muy pocos los que se vuelven a aplicar el protector solar cada dos horas, que es justo la recomendación de los expertos. Si no te aplicas suficiente protector, ya sea porque no echas la cantidad necesaria o porque no vuelves a aplicártelo, el valor del SPF se reduce significativamente.
Conforme la luz UV incide en tu piel con protector solar, se reducen gradualmente los bloqueadores químicos en el producto, que es lo que hace que sea necesaria una nueva aplicación. Además, hay que tener en cuenta que si estás sudando mucho, la aplicación debería ser más frecuente.

El factor de dilución es una de las razones por las que tendrías que querer aumentar tu SPF. Si bien es cierto, esto no es una excusa para aplicar menos de la cantidad recomendada u olvidarte de volver a aplicártelo. Elige un protector solar con un SPF de al menos 30, y asegúrate de que sea de amplio espectro. Es decir, que ofrezca protección contra los rayos UVA y UVB.