El sorgo probablemente no es una comida que se encuentra en tu despensa en este momento, pero es probable que lo hayas comido (o bebido) antes. Este antiguo grano integral suele usarse como ingrediente en alimentos envasados, como patatas fritas, barritas energéticas, mezclas para hornear, cereales e, incluso, cerveza. También está naturalmente libre de gluten y tiene pocas calorías, por lo que es una buena opción para los deportistas.

Pero antes de añadir este grano a tu dieta, aprende un poco sobre las diferentes formas, por qué es bueno para los atletas y cómo incorporarlo a la dieta.

¿Qué es el sorgo?

Es un grano integral de unos 8.000 años de antigüedad que se cultiva principalmente en los Estados Unidos. En realidad se ha consumido en todo el mundo durante años, pero se está volviendo más popular en América. Conforme que más personas buscan opciones de granos integrales sin gluten, el sorgo también se considera un cultivo ecológico.

Se parece al cuscús y tiene un perfil de sabor a nuez. Lo encontramos en múltiples variedades, que incluyen:

  • Integral, que es el sorgo en estado puro. Parece cuscús, pero tiene una textura ligeramente más masticable.
  • Perlado, que elimina la capa exterior de los granos enteros de sorgo, dándole una mordida más suave y menos proteína y fibra.
  • Harina,  que viene en dos variedades: grano entero y harina blanca.
  • Reventado, que se ve y sabe a palomitas de maíz, solo que es un poco más pequeño.
  • Jarabe de sorgo, que es un edulcorante natural creado a partir de una dulce variedad. Tiene un color oscuro y una consistencia similar a la melaza, pero tiene un sabor más suave.

¿Por qué los atletas deben comer sorgo?

El sorgo es una excelente opción para los deportistas, ya que proporciona varios nutrientes importantes para todas las personas activas: proteínas, vitaminas B, hierro, magnesio y potasio. La proteína es una parte esencial de la recuperación muscular post-entrenamiento, las vitaminas B y el hierro ayudan a transportar energía por todo el cuerpo, y el magnesio y el potasio son electrolitos necesarios para la hidratación.

Una porción de media taza (sin cocinar) tiene un perfil de nutrientes impresionante, que contiene unas 330 calorías, 10 gramos de proteína de origen vegetal, 69 gramos de carbohidratos y 6 gramos de fibra dietética.

El sorgo está compuesto por 75% de carbohidratos complejos, una molécula larga de carbohidratos que consta de mucha fibra y tarda más en digerirse que los simples. Dado que es rico en carbohidratos complejos, te mantendrá saciado durante horas y es una excelente opción para comer antes de un largo viaje.

También es rico en antioxidantes que combaten la inflamación, lo que puede ayudar a prevenir la incidencia de enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Los estudios en animales incluso han sugerido que comer sorgo puede alterar positivamente el microbioma intestinal y proteger contra problemas gastrointestinales.

Por último, para aquellos que tienen enfermedad celíaca, una enfermedad autoinmune que daña el intestino delgado después de ingerir gluten u otras intolerancias al gluten, el sorgo está naturalmente libre de gluten. De hecho, un estudio realizado en pacientes celíacos descubrió que comerlo durante cinco días no causaba síntomas gastrointestinales dañinos.