La avena es un cereal que se ha puesto de moda en los últimos años gracias a los beneficios que aporta a nuestro organismo. Desayunar avena nos hace sentirnos saciados durante más tiempo y estaremos consumiendo un hidrato de carbono complejo con nutrientes saludables. Cocinarla es fácil, pero cuando le coges el puntillo, hasta entonces se te puede pasar o quedarte con una textura rara.

Te vamos a contar algunas cosas que haces mal con la avena para que no sigas destrozándote los desayunos o las meriendas.

No la cocinas todo lo que debieras

A veces te olvidas de que tienes la avena cocinándose y se te quema o se queda pasada; también puede darse el caso de que la dejas medio cruda, pensando que es un cereal instantáneo. La avena en copos necesitan un tiempo para empaparse de líquido y cocerse correctamente. Más o menos, debemos dejarla unos 5 minutos, pero pruéba su textura antes de sacarla.

¿La tomas con agua en vez de leche?

La avena es un hidrato de carbono perfecto para mantenernos saciados, ¿pero olvidas qué te falta para que tu desayuno sea completo? ¡Proteína! El agua no te aportará proteína, así que una buena opción es cocinarla con leche o con alguna bebida vegetal (sin azúcar). También puedes añadir algunas semillas, mantequilla de cacahuete casera o algún fruto seco.

Pasas de removerla

Al igual que cuando cocinas arroz o quinoa, es necesario moverla para que no haya una explosión de burbujas. En caso de que la cocines en el microondas, vigílala y remueve cada 40 segundos.
Removerla también ayuda a que libere el almidón extra y de dará una textura cremosa.

Al cocinarla, se derrama

Siempre se te olvida que la avena aumenta su volumen y acaba desbordándose del bol, ¿verdad? No es necesario tampoco que uses una olla para cocinar macarrones, pero estaría bien utilizar cuencos más profundos o cazos más amplios para evitar que se salga la avena mientras se cocina.

¿Añades la avena en el momento correcto?

Cuando la cocinamos al fuego o en vitrocerámica, pecamos de no saber muy bien cuándo debemos añadirla. ¿Hay que esperar que la leche esté caliente o la añadimos en frío? Todo dependerá de la textura que prefieras. Si quieres una avena cremosa, añádela cuando la leche esté hirviendo a fuego lento; si prefiere que tenga consistencia, échala antes de que la leche se caliente.