¿El polen granulado de abeja es bueno para el organismo?

El polen de abeja se está poniendo de moda, y como siempre queremos dar datos reales y científicos sobre su uso, tanto los beneficios, como los riesgos, ya que no cualquier persona debe consumir polen granulado de abeja. Aquí veremos si es necesario o no para nuestra salud, a partir de qué edad, qué cantidad, etc.

El polen granulado de abeja son pequeñas bolitas de polen de color anaranjado elaborado por las propias abejas antes de convertirlo en miel. Ellas lo extraen de las flores y lo trasportan a los paneles y nosotros, los humanos, lo tomamos a modo de suplemento alimenticio.

Composición nutricional del polen

El polen de abeja tiene unos valores nutricionales y a través de estos le llegan los beneficios de los que tanto habla la agente cuando se decide a probar el polen de abeja granulado, aunque también se puede consumir en polvo y en capsulas.

Este suplemento natural (en la mayoría de casos, ya que a veces están adulterados para crear más cantidad y vender más barato) está compuesto por entre un 30 y un 40% de hidratos de carbono que, a su vez son azúcares simples como fructosa y glucosa.

A parte de esto, también tenemos proteínas. En este caso, y por cada 100 gramos, conseguimos un 20% de proteínas vegetales. Más adelante veremos que esos 100 gramos se alejan un poco de la dosis diaria de polen granulado de abeja.

En cuanto a las grasas, es un suplemento muy ligero, ya que aporta menos de 10
% de grasas. Entre los ácidos grasos encontramos linolénico y linoleico, sin olvidarnos de fosfolípidos y fitoesteroles.

Con respecto a las vitaminas, obtendremos A, B1, B2, B6, C, D, E y K. Los minerales que aporta este suplemento granulado son: sodio, potasio, hierro, magnesio, silicio, manganeso, fósforo y calcio.

Una abeja recolectando polen

¿Tiene beneficios?

Ahora que conocemos la composición nutricional del polen de abeja, toca saber si eso hace efecto en nuestro organismo, es decir, vamos a ver si tiene beneficios y como nos ayuda. Más adelante veremos los riesgos del consumo, es decir, vamos a aclarar quién no debería comer polen de abeja.

Lo cierto es que no existe mucha evidencia científica sobre que este suplemento ayude mucho a nuestro organismo. Es decir, se puede usar, pero no va a ayudarnos a eliminar el colesterol, ni lucha contra la alopecia, ni es bueno para los catarros, ni fortalece los huesos, ni mejora la visión, ni estimula la memoria, ni potencia la actividad sexual, etc.

Es bastante mejor, llevar una dieta saludable, variada y equilibrada, que pretender conseguir nutrientes mediante suplementos de polen de abeja, o de lo que sea. Es lo mismo que las comidas sustitutivas, podemos tomarlas a veces, pero ni son saludables ni mucho menos sustituyen a una comida real.

Mejora el estado de ánimo

Algunos estudios básicos han encontrado mínimas mejorías a la hora de calmar los nervios, procesos de estrés o ansiedad. Recordemos que la ansiedad es un problema mental, y como tal, debe ser tratado por profesionales. Si sentimos ansiedad, debemos ponernos en manos de un psicólogo, en lugar de buscar suplementos o remedios caseros.

Reduce la inflamación

Gracias a los antioxidantes, este suplemento consigue disminuir la inflamación, pero de forma muy leve y solo para casos concretos como la menopausia o dolores menstruales leves. No sirve como antinflamatorio para dolores de cabeza o garganta, golpes y caídas o enfermedades inflamatorias como la artritis.

Es bueno para la digestión

Se sabe que favorece las buenas digestiones, ya que regula los procesos digestivos y eso se debe a las propiedades antinflamatorias con las que cuenta el polen de abeja, tanto granulado, como en polvo y en cápsula.

Este suplemento podría combatir las diarreas, reduciendo el malestar, los dolores estomacales y rebajando la distensión abdominal. Cabe decir que, si las diarreas no se calman y han pasado varios días, debemos acudir a un especialista, ya que podríamos tener algún tipo de trastorno digestivo, por ejemplo.

Polen de abeja granulado

Dosis y cómo se consume

A lo largo del texto ya hemos adelantado que el polen de abeja se consume granulado con líquidos, en polvo o en capsulas. Lo más habitual en la actualidad es el polen granulado de abeja que se vende en botes.

La dosis máxima para un adulto sano y bajo recomendación de un especialista es de 30 gramos al día durante un máximo de 3 semanas. Después se puede hacer una dosis de mantenimiento de 20 gramos máximo por día y poco a poco ir disminuyendo hasta no consumir nada.

Como ya hemos visto, sus beneficios no están probados científicamente, quizás en un tiempo si lo estén, pero de momento no tenemos que creernos que alguien recuperó el pelo, se curó de diarreas, o le sirvió para una infección de las vías respiratorias, o estimuló su concentración, entre otros «milagros».

Quienes recomiendan el polen suelen aconsejar que se consuma antes del desayuno y se puede mezclar con cacao, leche, zumo, yogur, en pan, con café, en tortitas, etc.

¿Quién no debe tomar polen de abeja?

Como todo en esta vida, siempre hay un lado bueno y otro malo, así que ahora nos toca contar quién no debería consumir este suplemento nunca. De la misma forma que los supuestos beneficios no están probados por la ciencia, lo mismo pasa con las embarazadas (y en lactancia) y los menores de edad. No hay pruebas suficientes para saber que el polen de abeja sea bueno, al revés, se cree que podría crear abortos espontáneos.

Los alérgicos al polen tampoco deberían tomar este suplemento, ya que la reacción alérgica podría costarles la vida. No hagamos caso a la desensibilización sobre este producto donde cuenta que empezando por una dosis muy baja podemos combatir la propia alergia al polen. Cuidado porque podemos sufrir un shock anafiláctico.

En algunas personas puede provocar diarrea aguada, vómitos, reacciones asmáticas, erupciones en la piel, dolor abdominal, manchas en la piel, ampollas, picores en el cuerpo y rojeces, etc. Aquellas personas con problemas en el sistema digestivo, incluido los riñones, tampoco deberían incluir este suplemento en su dieta habitual.

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