Los frutos secos son un alimento fundamental en una dieta saludable y equilibrada. Aportan muchísimos nutrientes, sobre todo grasas saludables, pero si escogemos una opción inteligente. ¿Has escuchado que los frutos secos son saludables y te has comprado una bolsa que mezcla varios frutos salados? ¡Error! Existen otras maneras para consumir este alimento sin sobrepasarnos con la sal o el azúcar.

En los supermercados encontraremos principalmente tres versiones: naturales, tostados y fritos. ¿Adivinas cuál es la peor opción? ¿Crudos son siempre más saludables? ¡Te lo contamos todo!

¿Cuál es la mejor versión para nuestra dieta?

Cualquier fruto seco es un alimento rico en nutrientes que aporta proteínas, vitaminas, fibra, grasas saludables, minerales, etc. Cuanto menos procesado esté el alimento, más nutrientes nos aportará. Si se tritura, se tuesta o se fríe, hay nutrientes que se pierden o rebajan su calidad; por eso, la mejor opción siempre es tomarlos naturales o crudos.

¿Qué ocurre cuando se tuestan?

Muchas veces vemos “almendras tostadas sin sal” y pensamos que es una buena opción porque no estamos abusando del sodio. Correcto. El problema es que cuando se someten a altas temperaturas, las grasas saludables y los antioxidantes se ven afectados. Sin embargo, la proteína, la fibra, los hidratos de carbono o los minerales no ven modificado su contenido en absoluto.

No es una opción negativa para la salud, siempre que no lleven sal. Además tienen un sabor diferente que quizá te guste más, si no estás acostumbrado a tomarlos naturales.

Diferencias entre naturales y tostados

La diferencia principal es evidente: unos se someten a elevadas temperaturas y otros no.

Los frutos secos naturales conservan todos sus beneficios y nutrientes intactos, por lo que son una perfecta fuente de vitamina E, omega 3 y 6, potasio, magnesio y calcio.
Quizá su único inconveniente es que perduran menos tiempo con sus condiciones óptimas al no estar pasado por ningún proceso. Asimismo, cuando los frutos secos naturales se quedan expuestos fuera de su cáscara, las grasas esenciales son fáciles de oxidar. Lo mejor es comprarlos con su cáscara y pelarlos en casa.

Por otro lado, los tostados suelen ser preferidos por su sabor. Cuando se tuestan, se producen componentes aromáticos que los transforman el sabor. Las avellanas, por ejemplo, multiplican por 800 su filbertona (aroma).

¿Son malos los tostados y los fritos?

Los tostados no contienen desventajas para la salud, pero no nos aportan las grasas esenciales y antioxidantes que sí lo hacen los naturales. Podemos tomarlos de forma ocasional sin problema porque tienen un valor nutritivo bastante alto.

En cambio, los fritos son un peligro para la humanidad. Nadie puede poner en duda que son los que más buenos están, sobre todo si contienen sal o miel, pero es todo un pecado para nuestro organismo.
Cuando freímos, estamos elevando la temperatura a más de 180º, por lo que se pierde totalmente la vitamina E, los antioxidantes y de deterioran notoriamente las grasas saludables. Asimismo, se suelen usar aceites vegetales refinados, por lo que la ingesta calórica será muy elevada.