¿Es malo beber agua mientras comemos?

¿Es malo beber agua mientras comemos?

Carol Álvarez

Beber agua es indispensable para tener un correcto funcionamiento del organismo y para poder vivir. Todos sabemos que el agua representa el 70% de nuestra composición y que podríamos aguantar unos 7 días sin consumirla. Es vital para limpiar el organismo, mantenernos hidratados, eliminar toxinas y transportar micronutrientes a las células.

Siendo tan beneficiosa para el cuerpo, ¿por qué existe el rumor de que el malo beber agua mientras comemos? Hay personas que piensan que engorda o retiene líquidos, ¿pero es posible teniendo 0 calorías?

¿Cuándo beber agua?

Nos gustaría recalcar que el agua (del grifo o mineral) tiene cero calorías. Así que no engorda.

En alguna ocasión hemos comentado que solemos confundir el hambre con la sed, por lo que deberíamos beber agua con asiduidad para evitar comer de más y reducir la ansiedad por la comida. Hay estudios que afirman que si tomamos agua antes de comer, podríamos ingerir menos comida por haber «engañado» al estómago. Esto puede ser beneficioso o no. Si estamos en una fase de pérdida de peso y sientes ansiedad por comer, beber agua te reducirá la gula momentánea; pero puede ser contraproducente si necesitamos ingerir cierta cantidad de alimentos y sientes el estómago lleno.

Luego están los rumores de que beber agua mientras comemos, engorda y retiene líquidos. Confirmamos que es falso. Cuando ingerimos agua, los riñones se mantienen en funcionamiento y colaboran en tener un buen equilibrio hídrico. Eso sí, no debemos usar el agua para bajar la comida rápido y seguir comiendo más cantidad. Masticar correctamente facilita la digestión y nos sentiremos saciados antes.

Y por supuesto, el agua nunca dificulta la digestión ni interfiere significativamente en los jugos gástricos. Así que no tengamos reparo en beber agua cuando nos sentemos a comer, siempre que lo hagamos correctamente y sin prisas.

Hay que tener en cuenta que el agua no tiene las mismas propiedades que un zumo envasado, un refresco o una cerveza. Estas bebidas sí interfieren en la digestión, propiciando una peor absorción de los nutrientes.

beber agua mientras comemos

Beneficios

Muchos expertos recomiendan consumir agua entre 2 y 3 litros de agua al día, pero no se refieren tan solo a beberla. Existen muchos alimentos con un alto aporte de agua, como la fruta y los vegetales, así que no te obsesiones con hincharte a agua.

El agua ayuda a controlar tu apetito y a metabolizar las grasas de forma eficiente. Además, es perfecta para combatir la retención de líquidos y eliminar el exceso de toxinas. Recuerda que no necesitas hacer dietas detox, tu organismo se depura naturalmente si lo mantienes bien nutrido e hidratado.

Mejoran la digestión

Los líquidos ayudan a descomponer grandes trozos de comida, lo que facilita que se deslicen por el esófago hasta el estómago. También ayudan a mover los alimentos sin problemas, previniendo la hinchazón y el estreñimiento.

Además, el estómago secreta agua, junto con ácido gástrico y enzimas digestivas, durante la digestión. De hecho, esta agua es necesaria para promover el correcto funcionamiento de estas enzimas.

Reduce el apetito

Beber agua con las comidas también puede ayudarnos a hacer una pausa entre bocados, lo que nos aporta un momento para controlar las señales de hambre y saciedad. Esto puede evitar comer en exceso e incluso ayudarnos a perder peso.

Además, un estudio de 12 semanas mostró que los participantes que bebieron 500 ml de agua antes de cada comida perdieron 2 kilos más que los que no lo hicieron. Las investigaciones también indican que beber agua puede acelerar el metabolismo en aproximadamente 24 calorías por cada 500 ml que consumimos.

Curiosamente, la cantidad de calorías quemadas disminuyó cuando el agua se calentó a la temperatura corporal. Esto podría deberse al hecho de que el cuerpo usa más energía para calentar el agua fría hasta la temperatura corporal. Aún así, los efectos del agua en el metabolismo son menores en el mejor de los casos y no se aplican a todos. Hay que tener en cuenta que esto se aplica principalmente al agua, no a las bebidas con calorías.

contraindicaciones de beber agua en las comidas

Efectos secundarios

Probablemente una de las bebidas más comunes es el vaso alto de agua junto al plato de comida. Aunque algunas personas piensan que es necesario tomar un vaso de agua, especialmente agua fría, con las comidas, este hábito podría tener algunas contraindicaciones para la salud.

Diluye los jugos gástricos

El estómago contiene ácidos digestivos que ayudan en la digestión y descomposición de los alimentos. Aparte de esto, estos jugos también son responsables de matar cualquier agente infeccioso que pueda ingerirse junto con los alimentos.

Estas enzimas digestivas son esenciales para nuestro bienestar general, ya que también permiten que el estómago se contraiga y pulverice los alimentos que comemos. Cuando este fuego se diluye con agua, no solo embota todo el sistema sino que puede causar calambres en la pared intestinal en algunas personas. Este estancamiento de todo el proceso digestivo permite que los alimentos permanezcan en el estómago por más tiempo y ralentiza el proceso de pasar los alimentos digeridos al intestino delgado para la absorción de nutrientes.

Reduce la cantidad de saliva

La saliva es el primer paso para la digestión. No solo contiene enzimas que ayudan a descomponer los alimentos, sino que también ayuda a estimular el estómago para que libere enzimas digestivas y se prepare para el proceso de digestión.

Cuando bebemos agua durante las comidas, la saliva se diluye. Esto no solo envía señales más débiles al estómago, sino que también detiene la descomposición de los alimentos en la boca, lo que dificulta mucho más la digestión.

Provoca acidez

Si sufrimos episodios constantes de acidez, este hábito podría ser el culpable. Como beber agua diluye el sistema digestivo, conduce a una reacción en cadena de efectos nocivos.

El estómago continúa absorbiendo agua hasta que se satura, después de eso, este agua comienza a diluir los jugos gástricos; haciendo la mezcla mucho más espesa de lo normal. Esto lleva a que se secreten menos enzimas digestivas, lo que hace que los alimentos no digeridos se filtren en el sistema y causen reflujo ácido y acidez estomacal.

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