Te levantas, quieres desayunar algo rápido y piensas en hacer un smoothie fitness y saludable. ¿Estás seguro de que lo realizas correctamente? A pesar de que parece sencillo, pues solo tienes que meter los ingredientes en la batidora, los batidos caseros necesitan un poco de mañana para que el resultado no sea desastroso. Te contamos algunos posibles errores (bastante comunes) que pueden estar arruinando tu bebida favorita.

A la batidora, ¡rápido!

Tienes prisa, te has despertado tarde o no tienes tiempo para merendar; da igual la excusa, los smoothies necesitar un tiempo de batido para que quede cremoso y sin trazas. No es necesario más de dos minutos, incluso en el mejor de los casos, con uno será suficiente.
Para que se bata correctamente, añade el líquido primero para que se quede en el fondo y no se forme un tapón de sólidos.

Un smoothie debe llevar azúcar, ¿no?

Si tu smoothie es de frutas, ¿para qué necesitas añadir azúcar o edulcorante? Deja la stevia, los siropes o la miel, añadiendo plátanos, kiwis, fresas o leches naturales tendrás el aporte dulce que necesitas. En caso de haberte excedido con el dulce natural de la fruta, puedes contrarrestarlo echando un poquito de jugo de limón.

No usas fruta madura

Este error es bastante común. Nuestro consejo es que tomes siempre la fruta de forma masticable y si notas que va a empezar a madurar demasiado, úsala para batidos. Normalmente, en los supermercados o fruterías venden frutas sin terminar de madurar o con el punto justo para que no se pongan malas.

Si tienes en tu despensa un plátano con la cáscara ennegrecida o un kiwi blandito, están perfectos para meterlos en la batidora. No consiste en un concurso de apariencia, así que no debe importante que la fruta esté “fea”.

Abusas del hielo

Siempre hemos visto que los batidos de frutas llevan hielo para hacerlo más apetecible en las épocas estivales, el problema es cuando no paramos de echar cubitos en la batidora. El hielo puede impedir que las grasas saludables (semillas, frutos secos, aceite de coco) se incorporen perfectamente en el batido.

Procura añadir el hielo después de haber batido todos los ingredientes antes. Así también controlarás la cantidad de agua helada que debes echar.

 

 

 

Haces mezclas sin pensar en el sabor

¡Me declaro culpable! Yo también me he vuelto loca añadiendo verduras y frutas en la batidora y luego acabar tomándomelo con la nariz tapada. Además, muchos caen en la tentación de echar todo lo que han leído que es saludable: que si espinacas, que si quinoa, que si aguacate… Al final estarás añadiendo una cantidad inmensa de calorías sin darte cuenta.