Llevar hábitos saludables para mejorar nuestro estilo de vida o perder peso puede ser un poco caótico cuando no se tienen demasiadas nociones. Por ejemplo, muchas personas piensan que benefician a su cuerpo sustituyendo un refresco normal por refrescos light, ¿pero por qué no piensan en eliminar por completo su consumo? La ciencia es blanco o negro cuando se trata de los efectos dañinos por el exceso de azúcar añadida en nuestras dietas. Y adivina qué: la gran parte de este azúcar lo tomamos en forma de bebida.

Para saber si estos refrescos light nos están haciendo un favor (o no), acudimos a los estudios que lo analizan. ¿Quieres replantearte su consumo?

Confunde a nuestro cuerpo y cerebro

Ya sea que tomes un vaso de refresco normal o la versión sin calorías, tu cuerpo no sabe la diferencia de lo que le están introduciendo. Los edulcorantes artificiales confunden a nuestros cerebros y cuerpos hasta cierto punto. Cuando probamos algo dulce, nuestro cuerpo y cerebro reaccionan liberando insulina por culpa de la glucosa que circula en nuestra sangre como resultado de comer algo con azúcar. Pero cuando ingerimos un edulcorante artificial, terminamos liberando insulina cuando no es necesario, ya que los edulcorantes no afectan a la glucosa en la sangre de la misma manera que los edulcorantes calóricos.

Con el tiempo, esto puede provocar resistencia a la insulina o dificultades para controlar el azúcar en la sangre, lo que puede derivar en diabetes.

Los refrescos light están relacionado con la diabetes

Continuando con el punto anterior, parece que los refrescos deberían ser inocuos; ¡no tienen azúcar ni grasa! Pero la verdad es que los estudios los han relacionado varias veces la diabetes tipo II.

Un estudio observó a más de 60.000 mujeres, y encontró que beber bebidas endulzadas con azúcar y bebidas endulzadas artificialmente está asociado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo II. No obstante, los investigadores encontraron que el grupo que tomó refrescos endulzado con azúcar estaba en mayor riesgo. Existen más estudios que han confirmado estos hallazgos. Se observó que en ambos casos existe un mayor riesgo de diabetes.

Aun así, un estudio, publicado en The Journal of Nutrition, concluyó que beber bebidas endulzadas con azúcar, no bebidas endulzadas artificialmente, es un factor de riesgo para la diabetes tipo II.

Están asociados con enfermedades del corazón

Abrir una lata de refrescos light está relacionado con un aumento de la presión arterial y otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca. De hecho, los investigadores observaron que las mujeres que bebían dos o más bebidas endulzadas artificialmente todos los días tenían un 29% más de probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas y un 23% más de probabilidades de sufrir un derrame cerebral, según un estudio de este año.

Podrían alterar nuestro microbioma intestinal

Todavía estamos descubriendo cómo nuestro microbioma intestinal es responsable de evitar ciertas enfermedades. Una revisión de febrero de este año descubrió que algunos edulcorantes no nutritivos (como aspartamo, stevia y alcoholes de azúcar) pueden alterar nuestra microbiota intestinal, y no de una manera saludable. Los investigadores alertaron específicamente sobre la sacarina y la sucralosa, asegurando que afectaron negativamente a las bacterias buenas en nuestro intestino. La sacarina provocó inflamación, mientras que la stevia también alteró ligeramente las bacterias en nuestros intestinos.

Es la manera más difícil de eliminar el azúcar de la dieta

A veces las personas usan refrescos light como un apoyo para controlar la ingesta de golosinas o para dejar de consumir refrescos normales, pero definitivamente no es el enfoque adecuado.

Los edulcorantes artificiales que se encuentran en estos refrescos pueden hacer que la adicción al azúcar sea mucho más difícil de romper. Muchas personas piensan que por cambiar a un edulcorante artificial estarán eliminando mejor el azúcar; pero cuando ingiere edulcorantes artificiales, el cerebro todavía cree que es azúcar. Como resultado, se libera dopamina y se libera la sustancia neuroquímica que pide más y más.