Con la llegada del verano y el incumplimiento de haber logrado el “cuerpo ideal”, hay muchas personas que le dan importancia a descubrir ciertas partes de su cuerpo para luchar contra el calor. Es muy normal usar prendas de tirantes, pantalones cortos o faldas, y eso puede llegar a crear trastornos nutricionales como la anorexia y la bulimia.

Un estudio realizado por el comparador de seguros de salud Acierto.com asegura que en verano se dispara los trastornos entre un 20 y un 25%. Te contamos todos los datos de la investigación.

Cada vez son más hombres

Aunque el perfil más afectado corresponde a mujeres entre los 13 y 25 años, se ha notado un aumento en el sector masculino. Más de la mitad de las personas encuestadas admitieron que se apuntan al gimnasio por estética, por lo que la salud no es el principal motivo de preocupación.

A pesar de que cada vez son más las personas que se preocupan por un estilo de vida saludable, una buena alimentación y el ejercicio físico, quizá la finalidad tan solo se corresponda con conseguir el físico socialmente aceptado. Aún así también afecte la autopercepción de la imagen física que tiene cada persona.

Los trastornos nutricionales más habituales en los hombres son la vigorexia y la ortorexia. De forma general, los pacientes consumen la comida por satisfacción o por control; siendo las restricciones las que impulsan a ingestas desmesuradas, vómitos,etc.

¿Qué tipos de trastornos nutricionales son los más comunes?

Además de la anorexia y la bulimia, existen otros tipos de trastornos poco conocidos como la ortorexia, la pregorexia, la ingesta compulsiva, la diabulimia, etc.

La ortorexia se trata de la obsesión por comer bien. Los que la sufren controlan milimétricamente la composición nutricional de todo lo que consumen, memorizan las calorías y las tablas nutricionales de manera compulsiva. Incluso puede llegar a realizar ciertos rituales como es cortar alimentos solo con cuchillos de cerámica.
Lo más normal es que afecte directamente con la sociabilidad. Son personas que dejan de salir con sus amigos o familiares para poder llevar la dieta exacta y tener todo bajo control. Por supuesto, a largo plazo suelen darse carencias nutricionales muy parecidas a pacientes con bulimia o anorexia.

La drunkorexia la sufren personas que dejan de comer para poder beber y compensan las calorías aumentando las posibilidades de sufrir daños hepáticos. Suele estar muy ligado a la anorexia.

La pregorexia la sufren las embarazadas que tratan de no engordar a toda costa durante el periodo de gestación. Es un trastorno que puede poner en peligro la vida del futuro bebé.

En cuanto a la potomanía, es la obsesión por hidratarse. Los que lo realizan acaban teniendo desequilibrios electrolíticos, es decir, afecta a los minerales que tu cuerpo necesita para funcionar correctamente.

Es necesario el seguimiento al paciente

Un tratamiento temprano ayuda en gran medida a la mayoría enfermedades, pero aquellas que se alargan en el tiempo y tienen complicaciones físicas y psicológicas, necesitan que se realice un seguimiento constante al afectado.

Son personas que tienen un nivel de autoexigencia muy alto, por lo que deberá abordar de forma psicológica para ir reduciendo cualquier síntoma físico.