Hay trabajos que son obligatorios tener en turno de noche, como las vigilancias de seguridad, urgencias en hospital o dependiente en una tienda de 24 horas. Incluso, hay personas que prefieren el turno de noche para poder descansar algunos días más a la semana. Lo cierto es que este hábito juega en contra de nuestro ritmo circadiano. El cuerpo se rige por un «reloj interno», que si alteramos puede causar problemas en nuestra salud.

Un estudio, realizado a principios de año, muestra que trabajar por la noche tiene una serie de efectos perjudiciales relacionados con la alteración del ADN y las enfermedades cardiovasculares. Te contamos todos los detalles de esta investigación y el riesgo al que estás sometido con este horario de trabajo.

¿Cómo influye la privación de sueño en nuestro ADN?

El objetivo de este estudio era analizar los efectos de la privación aguda del sueño y el daño que generaban en el ADN. Fue un trabajo observacional, por lo que no existe una fiabilidad total. Se contó con la participación de 49 médicos saludables que trabajaban a tiempo completo. Los científicos tomaron muestras de sangre como referencia a cada participante, y justo después de tener un sueño adecuado durante tres días consecutivos. A 24 voluntarios se les exigió trabajar en turno de noche y se les extrajo una muestra de sangre adicional a la mañana siguiente. Ahí fue cuando se cuantificó el daño en el ADN y cómo afectaba en los genes.

Los resultados mostraron que la falta aguda de sueño y un ciclo de sueño interrumpido frecuentemente se relacionan con daño en el ADN. Además, también se vio claramente que la expresión del gen de reparación del ADN es menor al inicio del estudio y disminuye aún más después de la privación aguda del sueño; es decir, los trabajadores nocturnos demuestran una reparación deficiente del ADN.

Para que entiendas lo que es el daño en el ADN, nos referimos a un cambio en la estructura básica del ADN que no se repara cuando se replica el ADN. Las roturas de doble cadena son bastante peligrosas, ya que se causa inestabilidad genómica y muerte celular, mientras que la falta de reparación puede llevar a la transformación oncogénica. En el estudio se demostró que los médicos que trabajan en turno de noche demuestran un 30% más de rupturas de ADN, en comparación con los médicos que tienen un horario normal de consulta. Además, este daño en el ADN aumenta aún más en un 25% después de pasar una noche con falta aguda de sueño.

La duración corta del sueño (<6’5 h) se asocia con una mortalidad en pacientes con cáncer avanzado de forma curvilínea y con un aumento significativo del riesgo del síndrome metabólico. Además, los metanálisis han demostrado que el trabajo por turnos se asocia con un mayor riesgo de infarto de miocardio, eventos coronarios y accidente cerebrovascular isquémico; incluso, de padecer diabetes.

¿Nos podemos fiar de este estudio?

En el estudio es cierto que se observa evidencia de daño genético y deterioro de la reparación del ADN, relaciona con la privación del sueño en personas jóvenes por culpa del trabajo. Hay que tener en cuenta que los participantes estaban todos sanos y no sufrían ninguna enfermedad crónica, y eran todos chinos. Por lo que los resultados solo pueden aplicarse a este sector de la población en concreto. Puede variar mucho dependiendo de la etnia, la localización y la edad.
Incluso, deberíamos pensar que los datos recogidos sobre el sueño fueron subjetivos, porque no se midieron con ninguna tecnología.

En conclusión, este estudio ha demostrado claramente que el ADN dañado oxidativamente aumenta después de solo una noche de privación aguda del sueño. La importancia de este daño en el ADN requiere verificación en estudios más grandes y con pruebas mejor definidas.