Después de un entrenamiento en plena época calurosa, pocas cosas nos satisfacen tanto como beber agua fría de una botella del frigorífico. No sabemos muy bien por qué, pero el placer nos invade haciendo sentir a nuestro cuerpo que ha hecho lo correcto. Es algo así como una recompensa por evitar la deshidratación, ¿verdad?

Te va a sorprender que esa sensación agradable no está vinculada a tu verdadera necesidad de tomar una bebida. En un estudio, publicado el miércoles en la revista Neuron, un grupo de científicos han estudiado cómo influye la sed en los mamíferos. Parece que los sistemas neuronales están relacionados con una sensación de recompensa y funcionan independientemente de los que participan en el control del consumo de agua.

¿Cómo el cerebro identifica que bebemos agua?

Estar bien hidratado es una de las mayores prioridades del organismo para seguir funcionando correctamente. Los mamíferos tienen varias  formas de controlar el agua que han ingerido, y en este estudio se ha contado con la participación de roedores. La ciencia piensa que los mamíferos tienen mecanismos parecidos, por eso los datos pueden ser similares en humanos.

Uno de los métodos que exploraron en una investigación anterior consistía en el movimiento de la garganta al tragar líquido. Ese movimiento envía un mensaje al cerebro de que se ha consumido agua y calma a las neuronas que generan la necesidad de beber. Pero eso sucede independientemente de que la sustancia ingerida sea agua o aceite, por lo que el acto de tragar solo convence momentáneamente a tu cerebro de que ya no tienes sed.

Por otra parte, el cuerpo también controla la presencia de agua en el intestino, y cuando pasamos mucho tiempo sin beber agua, la sed aparece de nuevo. Los investigadores informaron en su último estudio que la inyección de agua directamente en los estómagos de los ratones saciaba la sed, aunque era más lento. «Eso te da una sensación de saciedad«, dijo el autor del estudio..

¿Por qué el agua fría nos satisface?

Para entender por qué la temperatura del agua tenía diferentes efectos, los investigadores administraron agua a algunos ratones por vía oral, mientras que a otros se la pusieron directamente en el estómago. A otro grupo de ratones se les manipuló artificialmente las neuronas de la sed para generar una sensación de extinción.
En todo momento, los científicos observaron la actividad de ciertas neuronas en los cerebros de los ratones. La liberación de dopamina de estas neuronas ayuda a recompensar y reforzar el aprendizaje de las conductas positivas.

Cuando los ratones bebían agua normal, se produjo una inundación de dopamina, por lo que el comportamiento fue gratificante. Pero cuando los científicos calmaron la sed poniendo agua en sus estómagos o manipulando directamente sus neuronas sedientas, no se obtuvieron cambios. ¿Estaban hidratados todos? Sí, pero había un grupo que no tenía el placer involucrado de beber agua.

Seguro que has vivido la sensación de beber agua y sentirte muy bien. Podrían haberte llenado el estómago de agua sin pasar por la garganta, pero el placer no hubiera aparecido. Es real que existe un sentimiento de felicidad cuando bebes un vaso de agua fría.

«La saciedad de tragar es un sentimiento realmente físico. Pero creemos que probablemente el placer proviene de la comprensión de que estás bebiendo algo«, dijo el autor del estudio. Incluso, plantea que tal vez sea un comportamiento aprendido. Toda tu vida has estado bebiendo agua, y eso puede haber sido reforzado por la liberación de dopamina, en lugar de entender que la hidratación en sí sea gratificante.