Septiembre está casi terminando, ¿me podrías decir cuántos días has ido al gimnasio? Con esta pregunta no busco que te sientas culpable, pero si te trae una explicación científica sobre por qué te cuesta tanto trabajo ir a entrenar. Parece que no estás tan loco según la ciencia, claro.

Me gustaría que dedicaras unos segundos a visualizar estas imágenes para reflexionar con cuál te sientes más identificado.

por qué somos vagos

Si tuvieras que elegir una, ¿cuál sería? Si resulta que te parece más llamativo aquellos en los que el muñeco prefieres estar sentado o tumbado, es normal. Un estudio realizado por la Universidad de Columbia Británica, en California, ha denominado este fenómeno como la “paradoja del ejercicio“; es decir, esa lucha mental que tienes con tu cerebro para ir al gimnasio. Todos sabemos muy bien la teoría, hay que entrenar y ser más activos, pero tu cerebro hay ocasiones que no ayuda a que logres los objetivos.

Tu cerebro es el que manda

Matthieu Boisgontier y su grupo de investigadores quisieron encontrar el motivo por el que te cuesta tanto ir al gimnasio. Y es que según pudieron conocer, hay cerebros que prefieren estar recostados en el sofá.
La conservación de la energía ha sido esencial para la supervivencia de los humanos, ya que nos permitió ser más eficientes en la búsqueda de alimentos y refugio, competir por parejas sexuales y evitar depredadores. El fracaso de las políticas públicas para contrarrestar la pandemia de inactividad física puede deberse a procesos cerebrales que se han desarrollado y reforzado a lo largo de la evolución“, asegura Boisgontier.

En el estudio participaron jóvenes que se sentaron frente a un ordenador y les otorgaron el control de un avatar en la pantalla. Les fueron mostrando imágenes sobre actividades físicas o inactividad, como la que acabas de ver arriba. Estos jóvenes tenían que llevar su avatar lo más rápido posible hacia las imágenes de actividad física y lo más lejos de la inactividad física.
Conforme lo iban haciendo, unos electrodos registraron lo que estaba sucediendo en sus cerebros.

En general, los participantes fueron más rápidos en moverse hacia las imágenes activas y lejos de las imágenes perezosas, pero las lecturas de actividad cerebral llamadas electroencefalogramas mostraron que hacer esto último requería que sus cerebros trabajaran más. Sabíamos por estudios previos que las personas son más rápidas para evitar comportamientos sedentarios y avanzar hacia conductas activas. La novedad de nuestro estudio es que muestra que evitar la inactividad física con mayor rapidez tiene un coste de energía para nuestros cerebros. Estos resultados sugieren que nuestro cerebro se siente atraído innatamente por conductas sedentarias“.

Así que el problema está en que deberíamos entrenar nuestro cerebro para dejar de inhibir automáticamente la señal de tener que ir a entrenar.