Numerosos estudios han demostrado que la compañía que tenemos a la hora de comer, influye también en nuestra ingesta. Si estás pensando en perder peso, tal vez te convenga meditar quién te acompaña a la hora de comer.

Está comprobado que en función del grado de implicación que tenga nuestro acompañante en su dieta, nos beneficiará o perjudicará. Por ello es importante tener claras las prioridades personales y no dejarse llevar por los pecados de nuestros compañeros de mesa.

Comer fuera de casa

El hecho de comer fuera de casa, ya nos hace más propensos a caer en alguna que otra tentación. Si, además, comemos con alguien que, lejos de contar calorías, se siente orgulloso por ingerir grandes cantidades de comida basura, ¡estamos condenados!

Si, por el contrario, la persona que nos acompaña está concienciada con la comida saludable, es probable que nos contagiemos. Esto es genial ya que, cuando uno se muestra débil a la hora de pedir cierto entrante o postre, tiene a quien le devuelva al mundo real.

¡Nadie dice que no puedas darte un capricho de vez en cuando! Pero si tu objetivo es perder peso, debes ser consciente de este hecho. Solo lograrás alcanzar la meta con constancia, disciplina y mucha fuerza de voluntad.

En conclusión, en la variedad está el gusto. Si estás pensando en reducir tu peso no necesitas rodearte, únicamente, de personas que quieran reducirlo también. Pero sí es importante que sepas que la compañía influye. Siendo consciente de ello, es más fácil que te impongas y sepas lo que te conviene, sin dejarte llevar.

Una vez que controles la ansiedad que te provoca ver a tu compañero comer un postre dulce, mientras tú optas por una infusión digestiva, lo tendrás todo hecho.