Resulta curioso que la mayoría de personas que tienen algún riesgo de demencia o enfermedad de Alzheimer muestran síntomas alrededor de la edad de jubilación. Después de los 65 años, las probabilidades de desarrollar estas patologías se duplican cada 5 años. Esto no quiere decir que no sea evitable. De hecho, una nueva investigación apunta a que tus hábitos antes de los 60 podría determinar una gran diferencia. Es decir, realizar ejercicio físico y mental en adultos de mediana edad podría asociarse con un menor riesgo de padecer demencia más adelante.

¿Cómo influye la actividad en la aparición de demencia?

En el estudio se analizaron los hábitos de 800 mujeres suecas durante 44 años, comenzando cuando tenían unos 47 años. Se les pidió que informaran sobre sus actividades mentales y físicas en todo momento. Para las mentales se incluía la lectura, canto, trabajo artístico y actividades manuales como jardinería o costura. En cambio, para los ejercicios físicos, los científicos dividieron a las mujeres en dos grupos (dependiendo de la cantidad de actividad física que realizaban cada semana). Es grupo más inactivo englobaba el 17% de los participantes, que solían ser bastante sedentarios. Sin embargo, el grupo más activo (83%) realizaba actividad física de manera habitual, como running o ciclismo.

Durante el paso de esos 44 años, 194 mujeres desarrollaron algún tipo de demencia. Aquellas que realizaron un alto nivel de actividades mentales tenían un 34% menos de probabilidades de desarrollar demencia, y las que eran físicamente activas eran un 52% menos propensas a desarrollar la enfermedad.
Concretamente, los investigadores determinaron que los niveles más altos de ejercicio mental reducían el riesgo de padecer Alzheimer, mientras que el ejercicio físico se vinculaba con una menor probabilidad de demencia.

La autora principal del estudio, Jenna Najar, M.D., comenta que no tienen muy claro cuál es el ejercicio concreto que ayude a promover la salud cognitiva. No obstante, creen que puede tener alguna relación con los efectos beneficios del ejercicio sobre la salud cardiovascular o los accidentes cerebrocasculares. Sobre todo porque se mejora la circulación sanguínea y puede ayudar a protegernos contra los factores que provocan demencia.

Así que cuanto antes comiences a ser activo de manera física y mental, mejor. No solo te sentirás más saludable, sino que mejorarás tu condición cuando se aproximen tus días de jubilación. Además, con la jubilación, la mayoría de personas reduce significativamente su actividad diaria, porque ya no tienen que acudir a un trabajo presencial. En este caso, apúntate al gimnasio o realiza paseos a lo largo del día.