Siempre se ha comentado que el azúcar provoca un chute de energía inmediatamente después de ingerirla. Por eso, muchas personas se refugian en productos con alto contenido en azúcares cuando tienen el estado de ánimo más bajo de lo normal. Todos hemos visto películas en las que después de terminar una relación amorosa, los protagonistas se hartan de helado y chocolatinas. Una recuente investigación, realizada por las Universidades de Lancaster, Warwick y Humboldt, ha descubierto que el azúcar no solo no mejora el estado de ánimo, sino que puede empeorarlo.

¿Existe el subidón de azúcar?

El equipo de científicos tenía como objetivo determinar si el famoso»subidón» existe realmente. Realizaron un metaanálisis basado en 31 estudios que habían sido ya publicados y que contaban con la participación de unas 1.300 personas. Querían conocer cómo influía el efecto del azúcar en el estado de ánimo, además de la ira, el estado de alerta, la depresión y la fatiga. Se tuvo en cuenta el tipo de azúcar consumido y la cantidad, ya que son factores que pueden afectar y señalar alguna distinción en actividades físicas y mentales.

Los investigadores vieron que la ingesta de azúcar no tiene ningún efecto significativo sobre el estado de ánimo, dando igual la cantidad que se tome o si las personas realizan algún tipo de entrenamiento exigente después de tomarla. Incluso, las personas que consumían azúcar se encontraban más cansadas y menos ágiles mentalmente que las que no lo hacían.

La profesora Elizabeth Maylor, parte del cuerpo de investigadores, comentó que esperan que esto resultados obtenidos «ayuden a las políticas de salud pública para reducir el consumo de azúcar«. De igual manera, el doctor Konstantinos Mantantzis, director del estudio, reconoció que «la idea de que el azúcar puede mejorar el estado de ánimo ha sido muy influyente en la cultura popular, tanto que las personas de todo el mundo consumen bebidas azucaradas para estar más activos o combatir la fatiga. Nuestros hallazgos indican muy claramente que tales afirmaciones no están fundamentadas; en todo caso, el azúcar probablemente nos hará sentir peor«.

Por último, la doctora Sandra Sünram-Lea concluyó diciendo que «el aumento de la obesidad, la diabetes y los problemas metabólicos en los últimos años evidencian la necesidad de estrategias dietéticas para promover un estilo de vida saludable durante toda la vida. Nuestros hallazgos indican que las bebidas azucaradas o los refrescos no ofrecen una ‘recarga de combustible’ rápida como para que podamos sentirse más alerta«.