Con la temporada navideña sobre nosotros, es un buen momento para hacer un balance de lo que agradeces. Ya sea que cuentes tus cosas buenas en las reuniones familiares o simplemente pienses en ellas de manera interna, existen beneficios legítimos para la salud que provienen de practicar regularmente la gratitud, y no solo para el Navidad.
Una investigación ha demostrado que dedicar tiempo a ser agradecido ayuda a mejorar el sueño, reducir la presión arterial, disminuir los niveles de inflamación y curarnos de las lesiones más rápido.

¿Qué sucede en el cerebro cuando somos agradecidos?

Evidentemente, escribir una nota de agradecimiento no reducirá inmediatamente tu colesterol, pero convertirlo en un hábito diario dará frutos a largo plazo. Según los autores del estudio, cuando experimentas la sensación de gratitud, tu cerebro libera una combinación de dopamina, oxitocina y endorfinas.

Si no estás familiarizado, la dopamina es responsable de los sentimientos de felicidad y placer. La oxitocina es vital para ayudar a reducir el estrés, y las endorfinas pueden ayudar a aliviar el dolor y también a aumentar la felicidad. La ciencia ha demostrado que los sentimientos de estrés crónico e infelicidad pueden afectar a tu cuerpo. Por ejemplo, un estudio de 2018, publicado en la revista Psychological Science, descubrió que el estrés a largo plazo puede conducir a problemas como enfermedades cardíacas y presión arterial alta más adelante en la vida.

Mostrar más gratitud también te calma y disminuye tu ritmo cardíaco. Una frecuencia cardíaca en reposo consistentemente más baja, que generalmente es de alrededor de 60 a 100 latidos por minuto para adultos, aunque puede estar más cerca de 40 lpm para aquellos que están en buena forma. Sin embargo, un estudio de 2013 publicado en la revista Heart descubrió que tener un ritmo cardíaco constantemente alto estaba relacionado con la presión arterial alta, el colesterol, el peso corporal elevado y el riesgo de muerte prematura.

Además de impactar positivamente en tu salud física, practicar la gratitud también puede afectar a la salud mental y al rendimiento de tu entrenamiento. Seguro que conoces la teoría de que los pensamientos positivos atraen a emociones positivas y conducen a resultados positivos; así que, ¿por qué no mantener un mantra positivo?

Trabaja para cambiar tu mente

El objetivo es querer hacer cosas que te gustan y esperarlas con ansias; no deberías sentir que las está forzando. Encuentra una hora del día en la que funciones mejor y haz que sea la más productiva para ti. Empieza poco a poco cambiando tu mente, será un proceso largo, pero lo conseguirás.

Cuando no tengas ganas de salir a entrenar, piensa en sentirte agradecido por tener buena salud y poder disfrutar del paisaje. Aunque te duelan las piernas, disfruta de tener la suerte de correr. Pese a que este ejemplo se refiere a el running, puedes incluirlo en cualquier aspecto de tu vida.

Recuerde que todos los días y cada entrenamiento es una oportunidad.