La cúrcuma está apareciendo en todas partes últimamente, desde condimentar batidos y patatas fritas hasta colorear curry, sopas e incluso tés.

Derivado del tallo de la planta curcuma longa, y molida en polvo, la cúrcuma se originó en la India y ha existido durante miles de años. Muchas culturas han utilizado esta especia para cocinar, con significado religioso y con fines medicinales, como tratar cortes y quemaduras, aliviar el malestar gastrointestinal, mejorar la circulación sanguínea y curar el resfriado común.

¿Pero este polvo amarillo dorado es realmente tan beneficioso como dicen? Hoy analizamos sus beneficios y te sacamos de dudas.

¿Qué es la leche dorada?

¿Puede reducir la inflamación?

Sí, puede ayudar.

La cúrcuma contiene un compuesto llamado curcumina, que tiene propiedades antiinflamatorias. Esto podría ser beneficioso para prevenir la inflamación crónica, que es responsable de problemas como la artritis, una enfermedad inflamatoria de las articulaciones; depresión y ansiedad, que se ha asociado con inflamación en el cerebro; enfermedad cardíaca, que es causada por una respuesta inflamatoria a la acumulación de placa adiposa en las arterias; y cáncer, en el que la inflamación es un componente de la progresión tumoral.

Para nosotros, los deportistas, la cúrcuma puede ayudar con la inflamación aguda (o a corto plazo) en las articulaciones después de un entrenamiento intenso. Queremos prevenir esa inflamación o tratarla lo antes posible para ayudar con el dolor. Si no lo hacemos, podríamos provocar inflamación crónica, asociada con el desarrollo de enfermedades.

También puede ser útil para acelerar la recuperación después de un entrenamiento y puede ser beneficioso para prevenir el dolor muscular de aparición tardía (DOMS). Un estudio de 2017, publicado en The FASEB Journal, respalda esto y encontró que los participantes que se complementaron con curcumina tenían menos dolor muscular general frente a aquellos que no lo hicieron.

¿La cúrcuma es beneficiosa para otra cosa que no sea la inflamación?

Afirmativo: es beneficiosa para muchas facetas de tu salud general.

Tiene efectos positivos sobre la función cerebral y la salud cardiovascular, puede interrumpir la progresión normal de las células cancerosas y ayudar a retrasar el envejecimiento al ralentizar el acortamiento de tus telómeros (ayudan a las células a dividirse). Cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan cada vez más hasta que ya no pueden dividirse.

Un estudio del año pasado, publicado en The American Journal of Geriatric Psychiatry, encontró que cuando los participantes tomaron 90 miligramos de curcumina dos veces al día, vieron mejoras en su memoria y períodos de atención. Estos beneficios conductuales y cognitivos están asociados con la disminución de la maraña en las regiones del cerebro que modulan el estado de ánimo y la memoria.

¿Es más efectiva tomarla con la comida o en suplementos?

Esto depende de muchos factores.

Para usos terapéuticos específicos, como el tratamiento de la artritis, un suplemento de cúrcuma en una dosis más alta, hasta 4 gramos por día, es más beneficioso. Busca la propiedad activa de la curcumina y asegúrate de que el suplemento tampoco tenga colorantes ni aditivos para alimentos.

Pero si solo buscas mantenerte saludable y usar la cúrcuma como medida preventiva, añadirla a tus alimentos es una apuesta segura. Es una especia que puedes agregar a cualquier cosa: verduras asadas, huevos, sopa, etc. Media cucharada al día te dará la mayoría de los beneficios. Ten en cuenta que tu cuerpo absorbe mejor la cúrcuma cuando la combinas con ciertos nutrientes.

Pasarnos con la ingesta recomendada puede causar angustia gastrointestinal en algunas personas. Pero debido a que la ciencia ha demostrado que se recomiendan diferentes cantidades de cúrcuma y curcumina para ayudar a tratar diferentes enfermedades, siempre consulta primero a tu médico para obtener el mejor tratamiento y la mejor dosis para cualquier afección médica.