¿Te das atracones antes de dormir? Esto te interesa

El síndrome del comedor nocturno es un trastorno alimenticio más extendido de los que muchos creen y que está rodeado de mitos y desinformación, ya que cuando se detecta, precisa de ayuda psicológica y ser guiado por un nutricionista. A lo largo de estas líneas vamos a explicar en qué consiste este problema, algunas de sus causas, los síntomas, ideas sobre qué podemos comer si sufrimos atracones antes de dormir y los principales tratamientos.

Muchas veces hacemos algo y lo hemos interiorizado tanto y aceptado en nuestro día a día que no le damos importancia ni nos paramos a pensar si es algo relativamente normal o estamos sufriendo algún tipo de trastorno, por eso, ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un médico especialista.

¿Qué es el síndrome del comedor nocturno (NES)?

Forma parte de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, aunque los más conocidos son la bulimia y la anorexia, dando de lado a otros que son también muy peligrosos y que suponen un riesgo para la salud del que los sufre.

Es parecido, pero no sinónimo, del trastorno por atracón. El comedor nocturno normalmente es una persona (de cualquier género) con sobrepeso, pero también pueden darse algunos casos de pacientes con un peso normal (dentro del IMC para su altura y edad).

Lo que caracteriza a este síndrome, principalmente, es que quienes lo sufren comen grandes cantidades de calorías en la cena, e incluso antes de dormir, llegando incluso a despertarse por la madrugada para ir a comer más. Asimismo, estas personas suelen presentar signos de anorexia matinal, es decir que no suelen comer nada al despertarse ni en la mañana en general.

En lo que respecta al resto del día (almuerzo y merienda) el paciente suele ingerir pocas calorías, dado que come muy poco en esas horas y todo el aporte calórico se realiza a partir de la cena, la media noche y la madrugada. Estas costumbres causa serios problemas de salud y precia de tratamiento personalizado siendo esencial empezar lo antes posible.

Una mujer con el síndrome del comer nocturno

Algunos de los síntomas de este trastorno

El síndrome del comedor nocturno tiene varios síntomas claro y fácil de detectar, pero antes debemos aclarar que, si cenamos temprano, por ejemplo, a las 8, es medianamente normal que a las 11 nos entre algo de hambre. En ese caso no debemos confundirlo con este trastorno de la alimentación. Ahí nos tomamos un té sin teína, una pieza de fruta, una onza de chocolate negro (mínimo 70%), etc.

Sin embargo, si nuestra rutina nocturna coincide con algunos de estos síntomas, entonces sí debemos acudir a un médico lo antes posible:

  • Anorexia matutina: no comemos casi nada en el desayuno.
  • Buen estado de ánimo por las mañanas, pero va decayendo a medida que avanza el día.
  • Hiperfagia nocturna: tras la cena consumen aproximadamente el 25% de las calorías que necesitan y sobre todo suelen ser hidratos de carbono.
  • No son atracones, son pequeñas comidas de forma continuada a lo largo de la noche.
  • Trastornos del sueño: quienes sufren NES no suelen dormir de un tirón, sino que se despiertan varias veces y en algunos despertares ingieren alimentos. También son personas a las que les cuesta conciliar el sueño y suelen despertarse con facilidad.
  • Quien tiene el síndrome del comedor nocturno es plenamente consciente de sus hábitos.
  • Las cantidades de comida suelen aumentar si la persona con NES sufre periodos de estrés y ansiedad.

Posibles causas de la aparición de este síndrome

No hay una causa que se pueda detectar fácilmente, pero hay diversas investigaciones que apuntan a que el motivo de este síndrome es la existencia de una modificación del patrón neuroendocrino.

Dicho de otra forma, las personas que sufren el síndrome del comer nocturno tienen una alteración en el cortisol, melatonina, leptina o en el Hipófisis Pituitario Adrenal, etc. Todo esto se encarga de funciones reguladoras dentro del organismo desde los ciclos de sueño hasta decirle al cerebro que ya estamos llenos y otras funciones psicológicas y metabólicas esenciales.

También cabría la posibilidad de algún tipo de predisposición genética, así como factores socioculturales y ambientales. Asimismo, los procesos de ansiedad, estrés, depresión y otros harán que se ingiera más comida con el objetivo de alcanzar esa paz que nos ofrece el cerebro cuando estamos saciados y satisfechos.

Tratamientos y posibles soluciones

Desde ya decimos que si ahora que hemos leído esto sabemos que podemos padecer el síndrome del comedor nocturno, lo más adecuado es ir al médico y ponernos en manos de un especialista. Sin embargo, si aún tenemos dudas, o queremos solucionarlo nosotros mismos (no lo recomendamos al 100%), podemos hacer algunas de las ideas que dejamos a continuación:

Un hombre con síndrome de comedor nocturno

Intentar cambiar los hábitos

Como decimos el síndrome del comedor nocturno es un trastorno alimenticio que precisa de ayuda psicológica, pero si queremos intentar cambiar nuestros hábitos, podemos empezar a comer más cantidad durante el día ofreciéndole a nuestro cuerpo las calorías adecuadas.

Realizar 5 comidas al día al principio nos costará mucho, pero ese es el objetivo, así que podemos empezar por realizar dos comidas, por ejemplo, almuerzo y merienda, aparte de la cena que esa costumbre si la tenemos asumida. Quizás no seamos capaces de comer muchos cuando toca, así que es preferible raciones pequeñas y empezar con recetas que nos hagan ilusión, aunque no sean muy saludables al 100%.

Poco a poco ir cambiar e ir añadiendo más legumbres, verduras, semillas, frutas e ir aumentando las raciones. Lo que sí debemos evitar es cenar solo frutas, o almorzar solo patatas fritas o un solo huevo duro. Debemos añadir más variedad de alimentos para que haya vitaminas, proteínas, minerales, fibra, etc.

Hidratarnos bien

Este apartado es esencial y podemos elegir agua, zumos de frutas naturales o infusiones. Aquí sí que sí debemos evitar las bebidas azucaradas, las bebidas energéticas, refrescos y el alcohol, ya que tras un periodo sufriendo el síndrome del comedor nocturno, nuestra salud será delicada.

Otra cosa importante de beber líquido es su efecto saciante, por lo que nos ayudará a evitar esos picoteos entre horas y podremos aguantar más y mejor entre comida y comida, de manera que poco a poco nos iremos adaptando al nuevo ritmo. Son los propios expertos quienes recomiendan beber líquido a menudo para evitar esa ansiedad por la comida, la idea es ir regulándola.

Aun así, si vemos que no podemos controlar los impulso, pedimos ayuda rápidamente antes de que nuestra salud empeore más.

Realizar ejercicio

Practicar al menos 30 minutos de actividad física al día ayuda a regular el gasto energético y a producir sensación de apetito. Con el simple hecho de hacer los 10.000 pasos que recomienda la OMS, podemos ir despertando la costumbre de activar nuestro cuerpo y regular los horarios de comida.

Además, al realizar ejercicio, nos divertimos, salimos de casa, nos relacionamos con el entorno y reducimos nuestro estrés, siempre y cuando la actividad que practiquemos nos ilusione y nos guste. Esto último es primordial, al igual que dijimos con la comida. Hay que empezar con algo que nos guste mucho, por ejemplo, salir con nuestra mascota, escuchar nuestra música favorita, pasear con algún amigo o familiar, también puede motivarnos.

Preparar picoteos saludables

No creamos que hacer todo esto va a evitar que nos despertemos a lo largo de la madrugada, al principio la rutina será la misma y ya cuando empecemos a acomodarnos al nuevo ritmo, los despertares irán disminuyendo. Aun así, al principio, es buena idea, dejar de comprar dulces, ultraprocesados, carbohidratos y alimentos altamente perjudiciales para la salud y crear picoteos saludables para cuando nos despertemos, por ejemplo, queso fresco, uvas, yogur natural con semillas, manzana y canela, crudites con hummus, etc.

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