¿Sabes lo que es el efecto nocebo?

¿Sabes lo que es el efecto nocebo?

Sofía Pacheco

El efecto nocebo es real, igual que el efecto placebo. Ambas palabras se parecen mucho, y es que realmente existen y están demostrados científicamente. La mente nos puede hacer creer una cosa que realmente no es, tanto que puede llegar a echar a perder un tratamiento, y ahí es donde entra el efecto nocebo.

Seguramente que no sabemos qué es el efecto nocebo, y es que la propia palabra ya nos indica algo relacionado con nocivo, y no vamos muy desencaminados. Se trata del lado oscuro del efecto placebo, ese efecto que todos conocemos y que nos hace creer que la medicina está funcionando y nos está curando cuando en realidad tal vez estamos tomando homeopatía. Ese efecto es real y está más que demostrado, pues lo mismo sucede con el nocebo.

Es un efecto muy desconocido, pero que existe, además, a lo largo de este texto entenderemos qué es, cuando se da y qué perfil de paciente es más propenso al nocebo.

Qué es

En pocas palabras, ese efecto es algo mental y es un rechazo anticipado a un tratamiento, ya sea miedo, repulsión, ansiedad, algo que bloquea los efectos beneficiosos del tratamiento y nos hace sentir que el tratamiento no está funcionando.

No se conocen con exactitud los mecanismos por los que desarrollamos este efecto, pero hasta donde ha llegado la evidencia científica culpa al paciente por su predisposición negativa y creerse la idea (por adelantado) que no va a funcionar. Normalmente es en base a experiencias anteriores, directas o indirectas.

El efecto nocebo no solo es una idea que nos creamos nosotros, sino que también puede ser inducida por como los profesionales médicos se comunican con notros. En lugar de puntualizar lo positivo, puntualiza lo negativo, y el paciente, puede aferrase, por miedo, a esa información y desarrollar el efecto nocebo.

Similitudes y diferencias

Ya sabemos qué es el efecto nocebo, y más o menos tenemos claro qué es el efecto placebo, pero para entrar en materia, vamos a explicarlo igualmente y después veremos qué diferencias hay entre uno y otro, aunque ya hemos dado alguna pista, y es que el efecto nocebo es el lado oscuro del placebo.

El efecto placebo es cuando un enfermo toma un medicamento que quizás no tiene acción curativa, por lo que no debería variar el estado de la enfermedad, pero, sin embargo, el paciente está convencido de que le va a curar y le está ayudando a mejorar.

Es un estímulo psicológico demostrado inducido tras la administración de un fármaco, medicamento o sustancia inerte. Si el paciente está convencido de que es útil, lo será, de ahí que el efecto nocebo sea lo contrario, tal y como ya hemos visto.

Con respecto a las diferencias, ya sabemos que el efecto nocebo es cuando un paciente tiene estímulos negativos hacia un tratamiento y estos influyen en el proceso de curación, mientras que el efecto placebo es despertar estímulos psicológicos positivos, aunque se esté tomando homeopatía o alguna sustancia inerte que no sirva para nada.

Ambos actúan en la misma área cerebral y en ambos influyen factores psicológicos, genéticos, culturales y mecanismo biológicos. Sin embargo, en el efecto nocebo entran en juego los bajos conocimientos de los pacientes, sus expectativas, la experiencia anterior, sus debilidades, si sufre algún trastorno mental (depresión o ansiedad), etc.

Mientras que el efecto placebo no está muy identificado a un género, el nocebo suele ser más común en mujeres y con tendencia al pesimismo. Además, la comunicación entre paciente y médico puede abrir la brecha del efecto nocebo.

Una mano con pastillas

¿Este efecto es útil?

Siendo sinceros, no tiene ningún efecto positivo, pero este tipo de circunstancias son beneficiosas para los estudios médicos y conocer al paciente podrá hacer que el profesional médico detecte a tiempo estas intenciones negativas y poder reconducir la situación. Algunas pistas son:

  • Hacer hincapié en los efectos adversos.
  • Haberse leído el prospecto.
  • Noticias leídas en médicos de comunicación no oficiales sobre esa enfermedad o tratamiento.
  • Foros de discusión.
  • Imágenes de Internet y redes sociales.
  • Mucha negatividad.
  • Falta de explicación concreta.

La ciencia avisa que hay una serie de factores de riesgos que hacen que los pacientes se han más propensos a desarrollar estos estímulos psicológicos y más o menos encajan en este perfil de paciente o enfermo:

  • Mujeres.
  • Personalidad pesimista o con tendencia a la negatividad.
  • Trastornos depresivos o ansiosos.
  • Creencias culturales y religiosas.
  • Escasa confianza en el médico.
  • Miedos y explicaciones incongruentes.
  • Comunicación verbal y no verbal.
  • Expectativas negativas.
  • Sugestión.

Cómo evitar el efecto nocebo

Este trabajo les toca a los profesionales médicos, pero también lo podemos realizar nosotros con nuestro amigo, pareja o familiar. Vamos a ver los aspectos principales para reducir las posibilidades de que el efecto nocebo haga acto de presencia en nuestras vidas:

  • Hay que informase bien, con profundidad, sin quedarnos con dudas sobre la enfermedad que sufrimos y su tratamiento, así como los posibles efectos adversos. El personal que esté explicando debe cerciorarse de que todo se está entendiendo y quien está escuchando no se ha quedado solo con la parte negativa.
  • Las expectativas. En la vida, las expectativas hacen mucho daño, por lo que, si estamos en medio de un tratamiento, hay que ser realistas, pero sin caer en el pesimismo. Tenemos que ser conscientes de los efectos adversos y de los posibles fracasos en tratamientos anteriores, pero evitar caer en expectativas bajas, y también evitar las altas, para que, en caso de fracaso, el daño no sea mayor.
  • Los posibles efectos adversos siempre han de mostrarse con realidad, pero hay que cuidar el lenguaje y la forma en la que se comunican, ya que la gran mayoría de pacientes aceptan y toleran el tratamiento sin sufrir efectos adversos, así que no hay necesidad de pintar de negro y crear miedos e indecisiones que dan lugar al efecto nocebo.
  • La relación entre el paciente y el médico ha de ser positiva, clara, directa, fluida, para evitar desconfianzas, miedos y similares. Hay que empatizar y hablar los cambios, las opiniones, decisiones, consejos, etc.
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