¿Qué es la depresión laboral?

¿Qué es la depresión laboral?

Sofía Pacheco

Seguro que en algún momento de nuestra vida laboral nos hemos sentido deprimidos solo por cuestiones meramente laborales, o lo estamos sufriendo ahora. Una depresión laboral es algo más o menos grave, ya que es una pescadilla que se muerde la cola, ya que si no hay trabajo no hay dinero y si no hay dinero, no hay alquiler, comida, coche, mascotas, vacaciones, etc. A lo largo de este texto vamos a identificar los síntomas, las causas y los tratamientos actuales de la depresión laboral.

La gran mayoría trabajamos en la actualidad, pero hay quienes no trabajan en aquello que les apasiona, o aquello en lo que daría igual no tener vacaciones porque es el trabajo que nos motiva cada día a seguir vivos. En un trabajo hay muchos factores, desde la actividad que se realiza, el horario, el tipo de trabajo, la postura, las exigencias, los superiores, el comportamiento de los compañeros, la presión, etc. Todo eso, poco a poca, va haciendo mella y si el trabajo no nos gusta, es cuando empiezan los problemas, llegando incluso a afectar a nuestra salud mental, nuestra autoestima, nuestra vida personal y a quienes nos rodean.

¡Eh! Cuidado aquí, una cosa es trabajo y otra cosa es vida personal y tiempo libre, la depresión laboral puede aparecer también si se abusa del trabajo, por mucho que nos apasione.

¿En qué consiste la depresión laboral?

El entorno laboral ejerce presión sobre nosotros y eso crea estrés físico y mental. Después de eso aparece la ansiedad, ese miedo irracional por no ser suficientes, por sentirnos fácilmente sustituibles, por perder el trabajo, por no llegar a tiempo, por pedir vacaciones, por estar resfriado… Al final llega la depresión.

Se llega a esta situación cuando sentimos tristeza, falta de motivación, decaimiento, desanimo, desinterés, etc. Esos sentimientos si están asociados al trabajo entonces es cuando podemos considerar que sufrimos depresión laboral, pero no debemos autodiagnosticarnos, sino que lo correcto es ponernos en manos de un especialista y que él determine nuestra situación y aconseje qué pasos dar a continuación, ya que hay muchas vías, y cada una depende de la situación de cada uno.

La depresión laboral es un compendio de sentimientos que alargados y mantenidos en el tiempo pueden desarrollar problemas más graves. La depresión en el trabajo es algo bastante habitual, ya que las exigencias en el ámbito laboral cada día son más altas, pero no lo son los salarios o las condiciones, salvo pequeñas excepciones que poco a poco van abriendo los ojos al resto del mercado y del sistema.

Un hombre con depresión laboral

¿Cuáles son las causas que la provocan?

Es de vital importancia detectar a tiempo los primeros síntomas, y para ello hay que conocer las causas que nos pueden llevar a sufrir depresión laboral. Una depresión puede ser algo silencioso, es decir, que no la veamos venir o que no le demos importancia a lo que nos rodea, por ello es clave conocer cuándo estamos sufriendo situaciones que pueden desembocar en una depresión laboral.

  • Una situación, proyecto, enfoque, etc. que no se consigue perfeccionar y dominar y siempre es rechazado.
  • falta de apoyo y reconocimiento.
  • Exigencias por encima de nuestras posibilidades.
  • Falta de conciliación familiar y laboral.
  • Que nos nieguen días de descanso o vacaciones.
  • Que anulen días que ya teníamos aprobados con antelación.
  • Excesivo control de nuestra vida privada.
  • Coartar nuestra libertad.
  • Vigilancia en redes sociales.
  • Falta de promoción en la empresa.
  • Impotencia al no lograr los resultados que se imponían.
  • Conflictos laborales.
  • Sufrir situaciones de acoso laboral.
  • Condiciones laborales.
  • Excesiva autoexigencia.
  • No saber decir NO.
  • Salario deficiente.

Estos son los síntomas de una depresión en el trabajo

Conociendo las causas que nos han llevado a sentirnos tan tristes y decaídos, ahora es cuando podemos unir esas causas con nuestra situación y ver si coincide o podría coincidir con una depresión laboral.

  • Alteraciones y trastornos del sueño.
  • Cansancio.
  • Reducción de la productividad.
  • Falta de cooperación.
  • Desmotivación.
  • Cambios de comportamiento.
  • Cambios físicos.
  • Sensación de tristeza profunda y alargada en el tiempo.
  • Incapacidad para tomar decisiones.
  • Desinterés.
  • Desánimo.
  • Falta de concentración.
  • Cansancio físico y mental.
  • Ausentismo.
  • Irritabilidad.
  • Ansiedad sin motivo aparente.
  • Cambios de humor y agresividad.

No es necesario tenerlos todos, se puede tener uno, porque por algo se empieza la depresión, pero a medida que lo vamos dejando pasar, la bola se hace más grande y el problema se va complicando. Es normal que alguien con depresión laboral diagnosticada tenga al menos 3 de estos síntomas que hemos puesto en la lista. El más común es la desmotivación, seguida de los trastornos del sueño, los cambios de comportamiento y la irritabilidad.

Una psicóloga atendiendo a un paciente con depresión laboral

¿Qué se debe hacer?

Cuando se trata de problemas mentales graves como una depresión, lo mejor y más recomendable es detectarlo a tiempo y en segundo lugar pedir ayuda de inmediato. Cada uno conoce la empresa en la que trabaja, conoce a sus compañeros, conoce la dinámica, cómo suelen reaccionar ante situaciones complejas como esta, etc. Por lo que antes de comunicar nuestro estado a un superior o compañero, conviene reflexionar, y lo mejor es acudir a un especialista para empezar a curarnos.

Una vez que tengamos los informes, ir al trabajo, explicar la situación, contar cómo ha sucedido, desde cuándo, cómo nos sentimos, qué nos pasa, dar opciones, dialogar, etc. No recomendamos entrar malhumorados y amenazando con demandar ni nada de eso. Esa actitud solo juega en nuestra contra, por mucha razón que tengamos. Si queremos dejar el trabajo, lo dejamos, pero nunca entremos bajo amenaza de demanda.

Será el psicólogo el que determine la gravedad de nuestra depresión y nos recomiende aislarnos, cambiar de trabajo, darnos un descanso, coger vacaciones o pedir la baja. Cada solución vendrá dada por las causas que nos han llevado a esta situación, no es lo mismo sufrir acoso laboral, que llevar 4 años y por mucho que pidamos un ascenso no nos lo dan.

Cómo prevenir una depresión laboral

Existen una serie de tips que queremos dar para prevenir la depresión en el trabajo. Estos tips sirven a todos, incluso a los más jóvenes que inician ahora sus primeras prácticas laborales.

  • Evitar las malas condiciones laborales, ya sean salarios bajos, mal horario, que no nos dejen conciliar vida familiar y laboral, que no nos dejen coger las vacaciones cuando queramos, que nos paguen en negro, etc.
  • Huir de los ambientes laborales cargados de negatividad, rencor, odio, envidias, celos, etc.
  • Tener claro que es un trabajo, y que nosotros tenemos que tener vida privada y tiempo libre.
  • No mezclar, bajo ningún concepto, vida personal y laboral.
  • No tolerar el acoso.
  • Dormir entre 7 y 9 horas diarias (sin medicación).
  • Realizar deporte de forma constante.
  • Ser una persona sociable y hacer planes que nos diviertan.
  • No automedicarse.
  • Fomentar nuestra autoestima y nuestro valor personal.
  • Rodearnos de gente que nos respete, nos apoye y nos quiera.
  • Controlar los pensamientos intrusivos.
  • Aprender a decir NO sin sentirnos mal.
  • Intentar desconectar al máximo en nuestro tiempo libre.
  • Buscar opciones que nos ayuden a realizarnos como persona, como clases de idiomas, cuidar niños, hacer manualidades, curso de fotografía, escribir un libro, hacer teatro, etc.
  • No tomar pastillas para dormir, ni drogas, ni alcohol. Si vemos que el trabajo nos afecta a ese nivel, pedir ayuda y dejar el trabajo.