Desde casi el día que nacemos, la mejor opción para callarnos es el chupete o el pecho de la madre. Con el paso de los meses, los bebés se vuelven dependientes de este artilugio para poder descargar sus necesidades de morder todo y tranquilizarse. No es nuevo que haya casos en los que el chupete se relacione con la aparición de malformaciones bucodentales, un abandono precoz de la lactancia materna, otitis, disminución en la producción de los sonidos al hablar, incluso hasta un incentivo en el hábito tabáquico cuando son adolescentes y adultos.
Pero tampoco es que el chupe sea un producto creado por Satanás. También encontramos efectos beneficiosos como el factor de protección frente al síndrome de muerte súbita del lactante durante el sueño, la aparición de sobrepeso y obesidad en la adolescencia, o la analgesia durante situaciones estresantes.

Ahora, se ha publicado una revisión de estudios realizada por la Unidad Predepartamental de Enfermería de la Universitat Jaume I de Castellón (UJI). En ella se han analizado 1.897 artículos científicos que recogen los pros y los contras del chupete en recién nacidos y bebés lactantes.
Para este trabajo, previamente se hizo un filtrado de calidad científica y los artículos seleccionados se sometieron a un análisis centrado en el diseño del estudio, población, muestra, periodo de seguimiento, evaluación, resultados o conclusiones. De igual manera, se realizó un análisis descriptivo de las variables, clasificándolas como efectos favorables, desfavorables o no influyentes.

«Hemos realizado una serie de recomendaciones con el objetivo de dotar a madres, padres y cuidadores de la mejor información que les permita deliberar y elegir libremente aquello que mejor se adapte a sus necesidades, creencias o expectativas«, explica una de las autoras de la revisión.

El chupete, ¿aporta ventajas o desventajas?

La revisión sugiere que si se realiza lactancia materna, no se use el chupete. Se han visto casos en los que existe una dificultad en su instauración y el destete antes de tiempo. Además, para evitar malformaciones bucodentales, se recomienda usarlo a partir de los seis meses de edad. Aunque es cierto que se vincula a partir de esa edad con la aparición de otitis media.
Los expertos también desaconsejan su uso por la persistente succión digital en la infancia, el inicio del hábito tabáquico en la adolescencia y por la disminución en la producción del sonido al hablar.

Entonces, ¿cuándo sería recomendable su uso? Según la investigación, cuando el bebé no haya desarrollado el reflejo de succión nutritiva, ya que puede utilizarse para estimularlo. Incluso, se recomienda para calmar al bebé en situaciones estresantes o de dolor.

Una de las autoras dice que «no se desaconseja la utilización conjunta de sacarosa, aunque por motivos nutricionales no se recomienda su uso; no obstante, siempre sería mejor como primera opción la lactancia materna si esta estuviera disponible«. También es recomendable el uso del chupete al dormir para evitar la aparición del síndrome de muerte súbita.