Inculcar a nuestros pequeños la importancia de estar activos y practicar actividad física, es regalarles salud y calidad de vida. Su felicidad es la nuestra, y no hay mayor satisfacción que ver cómo consiguen sus logros y son felices. Hoy te hablamos de algunos aspectos por los cuales aprender a montar en bicicleta es fundamental para los niños.

Dicen que montar en bicicleta es una de esas cosas que nunca se olvida, por más tiempo que pase sin practicar. Seguro que tú recuerdas cómo aprendiste o, al menos, te vienen a la mente algunas imágenes pedaleando por las calles. La bicicleta es uno de los juegos que más disfrutan los niños, con el añadido de que nosotros tenemos gran parte de responsabilidad en su aprendizaje. Digamos que se trata de una actividad que disfrutan tanto ellos como nosotros, y que se convierte en una experiencia bonita para toda la vida.

Para ello, debes armarte de paciencia y comprensión y respetar los tiempos que tus pequeños necesiten para ir adquiriendo la soltura necesaria. No tienen por qué aprender en un día. Pueden ir probando hasta que finalmente, pedaleen de forma independiente y tú los observes con orgullo.

¿Por qué deberíamos enseñar a los más pequeños a montar en bicicleta?

Es un juego

Para ellos es un juego muy divertido que les dota de independencia, liberta y diversión. Nosotros sabemos que les estamos enseñando algo que recordarán toda su vida y que les aportará una mayor seguridad y valentía.

Hacen deporte

Además de divertirse y suponer un juego más, están haciendo ejercicio físico, lo cual es muy beneficioso para su salud. Inculcarles hábitos de vida activos que les obliguen a moverse y poner todos sus instintos en marcha, es una garantía de mayor calidad de vida y bienestar.

Desarrollan sus habilidades

Aprendiendo a montar en bicicleta, desarrollan su capacidad de coordinación, equilibrio, fuerza, flexibilidad… Se trata de una de las tantas actividades ideales para combatir el sedentarismo y educarles desde unos principios básicos de trabajo, constancia, disciplina y paciencia.

Aprecian el trabajo en equipo

Se trata de una experiencia que refuerza el vínculo padre- hijo. Sienten la seguridad cuando nosotros estamos con ellos, para evitar que caigan o se desestabilicen. Y, al mismo tiempo, perciben cómo poco a poco y gracias a nuestra ayuda, se van independizando y logrando cumplir el objetivo.

Desarrollan su autoestima

Aprender a montar en bicicleta, refuerza su autoestima y les dota de una mayor seguridad y confianza en sí mismos. Además, desarrollan el sentido de la superación y la perseverancia. Se sienten libres, independientes y capaces.

Contacto con la naturaleza

Además de todo ello, es una actividad que se practica al aire libre y que les aporta grandes beneficios a nivel físico, mental y emocional.