Practicar actividad física tiene innumerables beneficios para nuestra salud, en todos los aspectos. Tanto a nivel físico, mental como emocional, es una elección muy sabia. Y si tiene tantos beneficios, ¿por qué no compartirlos con los pequeños de la casa? Descubre todas las ventajas de practicar deporte con tus hijos.

¿Por qué es una buena idea hacer deporte con tus hijos?

El deporte es un pilar fundamental parara vivir de una forma saludable. Nada hay más importante para unos padres, que la salud de los hijos. Por eso, involucrarlos desde una edad temprana en los valores del deporte, es una opción muy recomendable, satisfactoria e inteligente. Además de los beneficios que la práctica de ejercicio físico pueda conllevar en los peques, que son muchos, hay otros aspectos interesantes.

El vínculo padres e hijos se puede ver muy reforzado con la actividad física juntos. Piensa que el tiempo deportivo, es un momento de desconexión, de despojarse de roles (en cierta medida) y de ser compañeros en la pista. De este modo, tu hijo amplía la relación contigo de una forma muy positiva.

Entre compañeros de práctica se genera una relación de confianza, compañerismo y seguridad que, transportado a la relación familiar, puede traer muchas ventajas. Que el pequeño pueda confiar en ti y sienta tu protección a pesar de tus debilidades, es un aporte de realismo que supone un auténtico despertar en su conciencia.

¿Cómo empezar a practicar deporte con tus hijos?

Para empezar, decidid juntos qué clase de actividad le interesa. Ya sea algún deporte acuático, como de pista, más intenso o relajado, la idea es que el pequeño se sienta entusiasmado con la idea y tenga ganas. Anímale sin forzarle. No se trata de que sea una obligación más. Recuerda que aunque para ti su vida sea muy sencilla, los estudios y otros temas de la infancia, pueden ser muy estresantes para él. Ayúdale a encontrar en el deporte una vía de escape y de desconexión; un tipo de juego que le acompañará también en su vida adulta. Nada nos aporta más alegría que jugar y no hay mayor premio que adquirir una pasión que te puede acompañar de por vida. El hecho de no obligarles si a tus hijos no les apetece, es porque si crecen viendo el deporte como una tarea más, acabarán por considerarlo una obligación.