Cómo detectar problemas de visión en niños

Cómo detectar problemas de visión en niños

Sofía Pacheco

Algunos niños pasan su infancia con problemas de visión o audición y nunca lo saben hasta que «de casualidad» se detectan en la adolescencia o en la edad adulta. Hoy venimos a explicar algunos consejos para detectar si nuestro peque tiene problemas de visión. No hay por qué alterarse, no es grave, quizás solo sean unas dioptrías o algún trastorno común como la hipermetropía o el astigmatismo, que son problemas bastante comunes en los humanos.

Detectar a tiempo los problemas de visión de nuestros hijos mejorará su calidad de vida, no solo en sus primeros años de vida, sino en la adolescencia y en la adultez. Los problemas de vista y de audición son las principales barreras del fracaso escolar, aparte de otros agentes como la falta de atención, la motivación, si hay bullying o no, etc.

Los problemas de visión a los que no se les ponen solución a tiempo, van a más con el paso de los meses y los años. Con esto queremos decir, por ejemplo, que, si hoy nuestro hijo tiene 2 dioptrías en el ojo derecho, dentro de unos años podría ser el doble, o causarle algún tipo de trastorno, dolores de cabeza, mareos, fatiga, u otros efectos adversos de no tener una visión sana.

Hay muchas soluciones ante un problema tan común como los problemas de visión. Los hay más graves y más leves, pero seguro que para el caso de nuestro hijo encontraremos una solución. Eso sí, las gafas especiales para niños y bebés, suelen ser algo caras, así que tendremos esto en cuenta también. Pero todo sea por la salud de nuestro hijo.

Aspectos a tener en cuenta

Si vemos que nuestro hijo o hija hace todo o casi todo lo que indicamos a continuación podría ser porque sufre problemas de visión en uno o dos ojos. También podría darse el caso de que estuviera siguiendo las manías o costumbres de otras personas que le rodean y que sí tienen problemas de visión, y el niño esté repitiendo, por ejemplo, decir que ve mal al lejos o acercarse mucho al papel.

Aquí, solo un especialista podría determinar la realidad con una serie de pruebas en sus ojos. Cuanto más pequeño sea el niño, más incordio serán esas pruebas, pero hay que tener paciencia y hacer que el proceso sea algo divertido y agradable.

Tengamos en cuenta algo muy importante, un niño no es consciente de si ve bien o mal porque no ha sido capaz de crear comparaciones reales en su experiencia de vida. Para él puede ser normal ver turbio, que las letras bailen, ver destellos de luz, que la luz de la ventana le moleste, que tenga dolores de cabeza, etc.

Dependiendo de la edad del niño, éste podrá comunicarse o no y hacernos ver que algo no está del todo bien. Aun así, aquí damos algunos síntomas de que nuestro pequeño podría sufrir problemas de visión:

  • Si entrecierra los ojos.
  • Si se frita mucho los ojos.
  • Si le cuesta enfocar un objetivo.
  • Ojos rojos.
  • Sensibilidad a la luz.
  • No consigue seguir bien objetos en movimiento.
  • Si alterna los guiños pierde no apunta bien al objetivo.
  • Se acerca mucho al papel.
  • Le cuesta leer.
  • No identifica bien cada letra o número.
  • No distingue figuras concretas a cierta distancia.
  • Problemas para identificar colores.
  • Le cuesta escribir rápido o leer rápido.

Niña con gafas abrazando a un perro

Por norma general, en las revisiones del pediatra, este tipo de casos se cogen a tiempo, e incluso en los primeros cursos em la escuela, si tenemos la suerte de que nuestro hijo o hija caiga en las manos de una profesora que está pendiente de su alumnado.

De todas formas, nosotros, para adelantarnos a la situación, podemos hacer revisiones esporádicas, o incluso, cuando nuestro hijo o hija aprenda a identificar las letras, podemos hacerle pruebas concretas en casa.

Por ejemplo, que lea una cartulina y para cada letra nos alejamos un metro; también podemos hacer que cierre un ojo e intentar que inserte una cuerda en un aro pequeño (un pendiente); otra opción sería practicar juegos de puntería; que nos diga los colores de las camisetas; podríamos también jugar con objetos a cierta velocidad como pelotas o coches teledirigidos.

Qué hacer

Lo mejor es realizar controles periódicos desde que notamos el primer síntoma, da igual que nuestro hijo tenga 1 año o 5. Los problemas de visión, pueden llegar desde el nacimiento, o en casi cualquier momento, e incluso por malas posturas al dormir o por golpes en el ojo o golpes en la cabeza.

Sí, el hecho de dormir siempre del mismo lado (o usar flequillo hacia un lado), puede hacer que el nervio óptico del ojo que tapamos no se desarrolle adecuadamente y provoque problemas de visión en nuestro hijo.

Lo mejor que podemos hacer es acudir a un especialista y él será el que determine qué problemas tiene nuestro hijo y cuál es la mejor solución. Cuando son menores de 15 años, lo mejor son gafas con montura de plástico y cordel para que no se caigan o se pierdan.

Cuando están en la adolescencia, puede que usar gafas no sea plata de buen gusto, así que, si el oculista lo recomienda, podría probarse la opción de las lentillas. Pero aquí entra la valoración del especialista y si nuestro hijo es lo suficientemente madura y responsable para usa las lentillas. También es importante ver cómo reacciona el ojo, ya que podría reacción mal enrojeciéndose o provocando incomodidad y dolor.

Si vemos que las lentillas no se adaptan bien, lo mejor son unas gafas con montura metálica, pero si vemos que nuestro hijo es un poco desastre, podemos seguir con la montura de plástico. Además, con respecto a los cristales hay todo tipo de opciones, lo mejor es ir directos hacia algo que resista caídas, golpes y arañazos.

Cuando el niño sea mayor de edad, se podría mirar algún tipo de cirugía, pero siempre en una clínica con cierta reputación donde estudien bien el caso de forma personalizada y que nos muestren abiertamente los pros y los contras de la cirugía. En la actualidad, con suerte, casi cualquier problema de visión se puede arreglar, pero depende de la gravedad de cada caso, entre otros factores.

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