Los más pequeños de casa se enfrentan a cargar mochilas escolares demasiado pesadas desde que comienzan la edad escolar. Algunos padres se apiadan de ellos y les cargan la mochila hasta llegar al colegio, pero con el paso de los años pasan a ser más independientes y tienen que llevarla sobre sus pequeños hombros. Este problema lo hemos sufrido todos y, a pesar de introducir las mochilas con carrito, a día de hoy no hemos conseguido corregirlo.

No es un hecho que debamos pasar por alto, así que a continuación te damos algunos consejos para evitar causar lesiones en la espalda de los niños.

El peso de las mochilas escolares influye en la manera de caminar

Un reciente estudio de la Universidad de Málaga ha alertado de que cuál es el peso recomendado que un niño puede llevar en su espalda para que no afecte en su forma de caminar. Una carga en la mochila de más del 20 % del peso corporal del niño afecta directamente en la biomecánica del paso. Según  los investigadores, un niño de 40 kilos de peso no debería cargar con más de 8 kilos en su mochila.

La realidad es que la mayoría de los niños suelen llevar diariamente más de este 20 %, algunos incluso hasta un 35 % más durante un recorrido superior a un kilómetro. Los expertos contrastaron la cantidad de peso con la forma de caminar de cada niño, detectando alteraciones en la marcha notorias a partir de este último indicador (20 % del peso corporal).

Este esfuerzo, además de repercutir en la biomecánica de la marcha, podría afectar a su aparato locomotor, generando futuras lesiones en caderas, pies o espalda.

Consejos para reducir el peso de las mochilas

Lo más importante es elegir una mochila adecuada, dando igual si es para niños o adultos. Además de no llevar demasiado peso, la mochila debería ser ergonómica y tener las siguientes características:

  • Correas anchas, ajustables y aconchadas, al igual que el respaldo.
  • No demasiado profunda para que el centro de gravedad de la carga esté siempre cerca del cuerpo.
  • No debería ser más grande que el tronco y su anchura no superior a la de los hombros.
  • Que disponga de distintos compartimentos para repartir mejor el peso.
  • En el caso de tener carrito, los profesionales no las recomiendan demasiado porque distribuyen el peso de manera irregular.

Para no hacerte daño en la espalda, el peso tiene que estar distribuido. Por eso es importante que tenga diferentes compartimentos y que se aprovechen todos. La altura de la mochila también es importante, el peso debe estar en el centro de la espalda, nunca por debajo.
A la hora de cargarla, siempre se deben usar las dos correas, y no solo una. Si es muchísimo peso, puedes cargar algo en las manos para contrarrestar el peso de la espalda. Además, los expertos recomiendan no cargar la mochila durante más de 15 minutos seguidos y evitar ir encorvado. Siempre tienes que pensar en tener el tronco, el cuello y la cabeza alineados.