No es la primera vez que oyes hablar sobre que las bebidas energéticas son negativas para la salud, pero el tema empeora cuando se trata de consumo en niños y adolescentes. Por desgracia, estos últimos son los grandes demandantes de este tipo de bebidas.

Además, la industria y los comercios no ponen límites a su venta, estando fácilmente accesible a cualquier persona. Te contamos cuáles son los peligros que producen las bebidas energéticas en los jóvenes y porque son tan atractivas para ellos?

La mezcla de cafeína y azúcar: una bomba

Las bebidas energéticas, como indica su nombre, aportan energía. Y aunque parezca simple y seguro, oculta muchos más problemas de los que parece.

Este tipo de bebidas posee grandes cantidades concentradas de cafeína y azúcar, aunque la cafeína es posible que esté presente bajo otro nombre diferente. Ya sabes, la industria suele jugar con las denominaciones para engañar y dificultar el conocimiento del cliente.

Que una bebida lleve cafeína significa que la pueden aportar de forma natural o bajo otros ingredientes que la contengan. En algunas ocasiones, la taurina, el cacao o la guaraná se camuflan como ingredientes adicionales de estimulante. Claro que muchos de estos no son aprobados para la seguridad de los niños.

Algunas bebidas energéticas contienen hasta 500 miligramos de cafeína por lata, que viene a ser el equivalente de beber unas 14 latas de refresco seguidas. Por desgracia, los fabricantes catalogaron esas bebidas como suplementos para no tener que revelar la cantidad real de cafeína, ni de terminar un límite.

¿Nos podemos intoxicar por las bebidas energéticas?

Según la Academia Estadounidense de Pediatría, los adolescentes que consuman cafeína, no deberían superar los 100 miligramos al día (una taza de café). Como ya te dijimos antes, una lata de bebida energética contiene hasta 500 mg, así que puedes hacerte una idea del impacto que tiene en un menor.

La intoxicación por cafeína existe y puede darse cuando un adulto consume más de 400 mg al día, un adolescente toma más de 100 mg/día, o un niño menor de 12 años supera los 2’5 mg/kg. Si alguna vez has tomado este tipo de bebidas, y no estás acostumbrado, habrás sentido cómo tu corazón se acelera y la presión arterial aumenta.
Esto ocurre cuando se ingiere mucha cafeína en un corto periodo de tiempo y tu cuerpo no es capaz de metabolizarla y eliminarla.

Realmente, este tipo de bebidas no aporta ningún beneficio para la salud, de hecho cuenta con un número alto de efectos secundarios que involucran al sistema digestivo, nervioso y cardiovascular. La cafeína no es solo problema, sino muchos de los ingredientes añadidos que no se han terminado de comprobar cómo funcionan en la combinación con la cafeína en niños.

Entre los síntomas más comunes por sobredosis de cafeína nos encontramos con: mareos, sed, insomnio, diarrea, fiebre, dificultad para respirar, dolor en el pecho, aumento de la frecuencia cardíaca, alucinaciones o movimientos musculares incontrolables.

¿Por qué los niños son grandes consumidores?

La industria de bebidas energéticas tan solo se preocupa de ganar dinero, y sabe que el deporte tiene un gran tirón en niños y adolescentes. Muchos de ellos las consumen con el pensamiento de mejorar el rendimiento deportivo, ya que aumenta el estado de alerta.

Es un completo error confundirlas con las bebidas deportivas. Esas contienen hidratos de carbono, electrolitos, minerales y agua en mayor medida, con la intención de recuperar los líquidos perdidos en la sudoración del entrenamiento. En cambio, las bebidas energéticas contienen sustancias que no están presentes en las deportivas (taurina, cafeína o cualquier otro estimulante).