Cómo ayudar a nuestro hijo a bajar de peso

Cómo ayudar a nuestro hijo a bajar de peso

Sofía Pacheco

La obesidad es un trastorno más común de lo que muchos creen, va más allá de tener uno kilos de más, ya que no solo afecta al físico, sino a la salud general. A lo largo de este texto vamos a dar algunos consejos parta ayudar a nuestro hijo a bajar de peso de forma saludable, sin dieta milagros y sin pasar hambre.

La obesidad infantil está alcanzando cifras históricas y no es motivo de alegría, al revés, es el momento de pararse a reflexionar y ver la vida en perspectiva. Llevamos una vida sedentaria y la gran mayoría de jóvenes y adolescentes más aún. No vemos mal que jueguen mucho a videojuegos, al revés, está de sobra demostrado el desarrollo de capacidades que ofrece, lo que sí queremos entrar a valorar son las horas que los jóvenes pasan sentados en una silla.

Ya no es solo tener una vida sedentaria, sino tener una mala alimentación y esa responsabilidad recae sobre los progenitores. También entendemos que no siempre se tiene tiempo para cocinar saludable, o igual la cocina no es nuestro fuerte, por lo que debemos buscar alternativas como las comidas preparadas.

Como vemos, llegar a la obesidad es un camino que se construye desde pequeños y donde hay varios factores culpables, y es lo que venimos a remediar con estos consejos. No va a ser fácil, pero debemos empezar desde hoy a cambiar los hábitos de vida, y la responsabilidad está en todos los miembros de la familia, no solo en los padres, ahora los roles han cambiado y empieza una nueva etapa.

Consejos para bajar de peso con salud

Cuando hay niños pequeños en la familia los adultos y hermanos mayores son el ejemplo más directo para los peques, por eso hay que cuidar el vocabulario, la forma de actuar, la alimentación, los horarios, las costumbres, etc. Así que, si queremos empezar a mejorar nuestros hábitos de vida, hay que ser un ejemplo para los niños, los hermanos mayores y para nosotros mismos como padres y adultos.

Mejorar la alimentación

Cuando nos referimos a mejorar la alimentación no queremos faltar al respeto de ningún padre, madre o a los abuelos que preparan la comida diariamente con todo su amor, pasión y dedicación. Solo nos referimos a hacer pequeños cambios para que ese exquisito menú sea aún más saludable.

Por ejemplo, podemos introducir vegetales todos los días, hacer gazpachos, lasaña con verduras, hacer pastas vegetales, reducir las carnes rojas, eliminar los refrescos y zumos ultraprocesados, introducir más frutas, eliminar o reducir las salsas comerciales, tomar más alimentos con fibra, añadir recetas con legumbres, tomar yogures sin azúcar, cambiar el Cola Cao o Nesquik por cacao puro en polvo, cambiar los cereales infantiles por opciones con menos azúcares, comprar pan integral y dejar de lado el pan de molde, etc.

Una niña con su almuerzo saludable para bajar de peso

Trabajo en equipo

Somos una familia, y si nuestro hijo atraviesa una época difícil, no es nuestro enemigo, por lo que son numerosos los psicólogos y psiquiatras que recomiendan que este tipo de cambios en los hábitos de vida y hábitos alimenticios se hagan en toda la familia, en lugar de crear un menú especial para el niño o niña.

De esta forma todos aunaremos fuerzas, nos apoyaremos y el menor no se sentirá culpable, ni frustrado ni desplazado. Además, de lo duro que es, ver a todos comiendo pizza y él una ensalada, por poner un ejemplo muy extremo.

Además, si todos tenemos algo de peso extra, será señal de que algo no está del todo bien en nuestra rutina, por lo que nos ayudaremos unos a otros para mejorar nuestra calidad de vida.

Realizar actividades deportivas para bajar de peso

El ejercicio es nuestro mejor aliado para bajar de peso, pero nada de poner al menor a dar vueltas para que adelgace, no. Debe ser algo progresivo y tener en cuenta también su estado anímico. Podemos empezar por salir a andar todos los días, mostrarle todos los deportes que se practican en la zona, animarle a visitar esos centros, hablarle de la importancia de realizar deporte, etc.

Una vez que se decante por una actividad deportiva, animarle al para que mejore, sin forzarle y mantener una comunicación directa para detectar si ese deporte no le gusta o se ve obligado a seguir porque nosotros estamos emocionados con él. Suele ser una actitud muy común en los niños, el no decir nada porque ven a sus padres muy felices, y eso crea insatisfacción y frustración.

Lo importante es que realicen actividades deportivas y lo hagan felices y con ganas. No importa si es karate, atletismo, fútbol, danza, piragüismo, natación, aerobic, spinning, etc. Hay que salir de casa y hacer mínimo 2 horas de deporte y de actividades al exterior para mantenernos en forma.

Disminuir la cantidad de azúcar diario

Este paso es verdaderamente importante. Según la OMS un adulto o niño debe consumir máximo 25 gramos de azúcar al día. Nos referimos al azúcar añadido. Sin embargo, todos somos conscientes que esa cantidad a veces se triplica. Los gramos de la leche, los cereales, el zumo, el bollo, el pan de molde, el tomate frito, los yogures, el cacao soluble, las galletas, helados, etc. Vamos sumando y terminamos el día con 40 gramos de azúcar.

Podemos hay cambios en la alimentación buscando alternativas saludables. Por ejemplo, en lugar de una natilla de chocolate ultraprocesada podemos coger un bol y echar un yogur natural griego y echarle 1 cucharada de cacao puro en polvo, lo removemos y listo. Otra opción sería hacer galletas con avena y plátano, usar eritritol para endulzar, poner frutas en yogures, usar miel, tomar chocolate mínimo 75%, etc.

Una niña comiendo pasta en un restautante

Reducir las comidas fuera de casa para bajar de peso

Muchas veces nos acostumbrados a crear como especie de premios que nos hacemos a nosotros mismos, como, por ejemplo, salir a cenar los viernes, almorzar pizza los sábados, tomar chuches y helado en el cine, comer frituras, bollería industrial, etc. Todo eso debemos eliminarlo o al menos, reducirlo bastante.

Si no queremos reducir esas salidas, podemos buscar alternativas como restaurantes saludables, elegir opciones más sanas como no tomar fritos ni refrescos, buscar planes al aire libres, ir andando al restaurante, aumentar las cantidades de verduras y frutas en el menú, etc.

Pasar más tiempo al aire libre

El hecho de estar al aire libre nos activa el corazón puesto que nos tenemos que mover más, haremos un trayecto andando, aprovechamos para quedar con más gente, los niños se ponen a correr y a jugar juntos, disfrutamos de la naturaleza y el sol, etc. En definitiva, son planes diferentes que mejoran también nuestra relación familiar y nuestra autoestima, y nos hacen celebrar el momento, estar felices, cambiar de aires, conocer gente y demás. Todo esto es muy importante para la salud, casi tanto como una correcta alimentación y realizar deporte moderado varias veces por semana. En resumen, esto es un estilo de vida saludable.

No funciona, ¿qué hago?

Si vemos que por muchos esfuerzos que hacemos nuestro hijo no baja de peso, es hora de consultar a un especialista. Cabe decir que antes de iniciar los cambios en la rutina alimenticia e introducir las actividades deportivas, si vemos que nuestro hijo podría tener obesidad, lo mejor es consultar a un médico experto en nutrición. Solo él podrá darnos los pasos adaptados al caso de nuestro adolescente.

En el caso en el que no hayamos consultado, entonces ahora sí es el momento, ya que hemos visto que toda la familia se ha esforzado por reducir las carnes rojas, fritos, dulces, hemos hecho mucho más deporte, nos hemos hecho conscientes de nuestra alimentación, necesidades, hemos aprendido a cocinar nuevos platos, hemos pasado más tiempo juntos, etc. pero uno o varios miembros de la familia no han conseguido bajar de peso.

Esta situación es bastante frustrante para todos. Tal y como dijimos antes, no se recomienda dejar «solo» a quien no ha logrado su objetivo, sino que se trata de un trabajo en equipo y todos nos hemos comprometido a mejorar y cambiar nuestros hábitos de vida. Ahora es cuando más apoyo necesita y ahí es donde aparece el especialista y se hagan las pruebas pertinentes para ver por qué nuestro hijo no ha bajado de peso.

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