En la actualidad nos enfrentamos a numerosos tipos de edulcorantes, tanto artificiales como naturales, pero aún no existe la clave para elegir el mejor. El azúcar de caña, la panela o e azúcar moreno son las opciones que más se han escuchado como “saludables”, además de la stevia. ¿Pero has oído hablar alguna vez del xilitol?

Bajo mi punto de vista, no necesitamos ningún edulcorante para “aliñar” nuestras bebidas o comidas. Debemos apreciar el sabor de los alimentos al natural y ser conscientes de su amargura, dulzor o acidez. Te hago una pregunta: ¿a ti te gusta el café o el azúcar? Bebidas dulces (y naturales) existen muchas, así que quizá deberías plantearte cambiar de hábitos.
Con esto no quiero parecer una “nazi” de los edulcorantes, tan solo te recomiendo que optes siempre por disfrutar del sabor natural de los ingredientes.

Sabemos que el azúcar es uno de los mayores culpables de la aparición de problemas cardiovasculares, por lo que te vendrá bien conocer el xilitol para elegir una opción más saludable.

¿Qué es el xilitol y de dónde viene?

El xilitol es una sustancia que encontramos dentro del grupo de los polialcoholes. Por su estructura molecular, es capaz de estimular los receptores del sabor dulce de la lengua, por eso muchos productos “sin azúcar” suelen añadirlo.
Incluso, podemos encontrarlo en medicamentos, chicles, pastillas para la tos y la garganta, multivitamínicos, pastas de dientes, etc.

Como ocurre con el eritritol, el xilitol está presente de manera natural en las frutas que ingerimos, aunque en pequeñas dosis. Así que podríamos decir que es un edulcorante natural, de sabor parecido al azúcar y agradable en dulzor.

Concretamente, esta sustancia contiene 2’4 calorías por cada gramo. En cambio, el azúcar de mesa nos aporta 4 calorías por cada gramo, casi un 40% más.

Algunos de los beneficios del xilitol son:

  • Bajo índice glucémico. No eleva el nivel de azúcar en sangre, por lo que se disminuye el riesgo de padecer diabetes.
  • Contiene muchas menos calorías que el azúcar refinado.
  • No afecta demasiado a la salud dental y combate las bacterias daniñas de la boca. Incluso, puede reducir las caries y el deterioro de los dientes en hasta un 85%.

¿Existen efectos secundarios?

Como en cualquier edulcorante o “superalimento”, un consumo excesivo puede provocar problemas de salud. Algunos de ellos son malestares estomacales, gases, hinchazón abdominal, diarrea…

Es recomendable consumirlo en pequeñas dosis para evitar efectos secundarios y daños renales.