Los ultra corredores, los ciclistas de montaña y otros atletas de resistencia no son ajenos al vapeo, y a pesar del viejo estereotipo del drogadicto hippie, las personas que vapean tienden a ser bastante activos. De hecho, el 82% de los usuarios dijeron que habían fumado dentro de una hora antes o cuatro horas después del ejercicio.

Aunque la mayoría dijo que era más probable que usaran el vapeador después del entrenamiento que antes, el 67% dijo que hizo ambas cosas. Entre los que llevaban esta práctica junto con el ejercicio, el 70% dijo que aumentaba el disfrute del ejercicio, el 78% dijo que impulsaba la recuperación y el 52% dijo que aumentaba la motivación.

En los últimos años, muchos de estos usuarios activos han cambiado sus cigarrillos por bolígrafos de vaporizador, ya que se promocionaba como una forma «más saludable» de ingerir humo. Incluso la ciencia se ha interesado en respaldar las virtudes relativas de vapear sobre fumar. El vapeo es discreto y no causa mucho humo, lo que lo ha hecho aún más atractivo para los usuarios activos.

Lo que al principio puede parecer una panacea, ahora ha llevado a una epidemia. Los expertos en la salud alertan de esta práctica, en la que muchas personas comparten cigarrillos electrónicos con amigos o familiares. Si estás al borde de la histeria, queremos tranquilizarte haciéndote saber todo lo relacionado con vapear.

¿Qué es vapear?

Cuando «vapeas», estás inhalando vapor para obtener el efecto deseado. Los dispositivos de vaporización generalmente son atomizadores que funcionan con baterías, como cigarrillos electrónicos, que calientan sustancias como la nicotina, la marihuana (en países donde sea legal), el CBD y varios aromatizantes para crear una niebla o vapor que los usuarios inhalan. Estos dispositivos se usan generalmente para calentar aceites, pero también se pueden usar para vaporizar cera o flores sueltas.

¿Es un hábito malo para ti?

Comencemos aquí: no es bueno para ti. Debido a que es un fenómeno relativamente reciente y la industria del vapeo se parece al Salvaje Oeste, es casi imposible decir qué hay detrás de esta epidemia o cómo de malo es el vapeo. Este hecho está en un vacío regulatorio actualmente. La FDA no los regula como un producto de tabaco o un dispositivo de suministro de drogas como sí lo hacen con los inhaladores. Nadie ha sido responsable de garantizar seguridad aquí. Y que no exista una gran regulación también significa que las personas pueden vapear todo tipo de sustancias incompletas.

Parece que la epidemia que estamos experimentando actualmente está relacionada con el uso de sustancias que se utilizan para diluir los aceites de THC y CBD en un esfuerzo por hacerlos más rentables para los fabricantes. Se usan elementos como el acetato de vitamina E para diluir los aceites porque es barato y tiene una consistencia y color muy similares. Esto probablemente ha estado sucediendo a un ritmo menor durante algún tiempo, pero la comunidad médica sigue sin reconocerlo. Ahora es algo de lo que todos somos muy conscientes y, por lo tanto, lo identificamos con más frecuencia.

hombre vapeando

No obstante, ¿es mejor que fumar?

Sintiéndolo mucho, no creo que podamos asegurarlo. Es más seguro o menos seguro inherentemente. Probablemente clasificaría esto como «un malo diferente». Poner algo en tus pulmones que no sea aire o medicamentos recetados no es una buena idea si deseas maximizar tu salud pulmonar. No creo que haya suficientes datos aún para decir que vapear sea más o menos «seguro» frente a fumar.

El problema está en la extracción de aceite de los pulmones. Vapear el aceite de THC o el aceite de CBD parece presentar un riesgo para los usuarios. Esto está relacionado con el hecho de que nuestros pulmones son muy sensibles a cualquier sustancia inhalada. Nuestros pulmones no tienen un gran mecanismo para eliminar el petróleo de nuestras vías respiratorias o de los alvéolos, que son los pequeños sacos de aire dispersos por nuestros pulmones donde se produce el intercambio de gases.

Exponer los pulmones a estas sustancias puede provocar inflamación y dificultad para respirar. Desafortunadamente, no tenemos datos a largo plazo para sugerir si esto conducirá a una enfermedad pulmonar crónica, pero lo que sí sabemos es que no es seguro. Aunque la investigación está en curso, en este punto, todavía no estamos seguros de la seguridad de ninguno de estos productos. Mi consejo es que seas escéptico sobre la seguridad de ambos por ahora.

Si el problema es el petróleo, es más seguro vapear, ¿no?

Depende de a quién le preguntes. Algunos científicos dicen que sí; otros dicen que no.

Vapear como método de consumo es mucho más saludable que fumar tabaco, lógicamente. El problema está en que la mayoría de las personas están vapeando concentrados de sustancias, que pasan por un proceso químico para extraer y concentrarse. Así que comparar eso con fumar es como si estuvieras comparando manzanas con naranjas.

¿Algunos dispositivos de vapeo son más o menos seguros?

Estamos viendo pacientes con lesiones pulmonares agudas que han utilizado una multitud de mecanismos diferentes para vaporizar, incluidos los bolígrafos de vapeo, Ningún método parece tener un mayor riesgo por encima de otro.

¿Importa la dosis y/o frecuencia en términos de riesgo?

Ambos parecen importar. Cuanto más vaporizas, más se acumula esta sustancia aceitosa en tus pulmones. Una vez dicho esto, hay personas que vapean de manera muy puntual, por lo que no parece mucho tiempo como para que se desarrolle una lesión pulmonar.

¿Existen riesgos especiales relacionados con el vapeo antes, durante o después del ejercicio?

Esto no está bien investigado, pero como era de esperar, los expertos pulmonares desaprueban la práctica. Aunque no existe conocimiento de ningún riesgo especial para los usuarios que vapean antes, durante o después del ejercicio; el riesgo de lesiones con el uso de estos productos, parece una mala idea. Los pulmones no están destinados a inhalar estas sustancias.

¿Cuándo saber si te está costando la salud?

Dentro de cinco años, podría ser un «desastre total», o los productos estarán mejor regulados y lo comprenderemos todo mejor.

Actualmente, no existen datos de seguridad a largo plazo sobre cómo el vapeo afecta el tejido pulmonar. La FDA no ha evaluado los dispositivos de vapeo, por lo que está todo en el aire (nunca mejor dicho).

Si vapeas habitualmente, es importante conocer los signos de EVALI (las lesiones pulmonares por el vapeo):

  • Tos, dificultad para respirar o dolor en el pecho.
  • Náuseas, vómitos o diarrea.
  • Fatiga, fiebre o pérdida de peso.

Si actualmente vapeas y has tenido tos, dificultad para respirar o aumento de la frecuencia cardíaca, acude al médico. Si estos síntomas empeoran o te sientes muy enfermo, corre a la sala de emergencias. El vapeo también se ha relacionado con el síndrome de dificultad respiratoria aguda, una condición en la que la acumulación de líquido en los pulmones impide que el oxígeno circule correctamente, lo que podría resultar fatal.