En la actualidad, muchos vivimos a un ritmo vertiginoso. Llegar a cumplir todas las tareas que nos proponemos se complica cuando, además, queremos dar lo mejor de nosotros mismos. Hoy te hablamos de una actividad que puede ayudarte a recuperar la calma. Descubre el Tai Chi y todo lo que debes saber para enfrentarte a tu primer día.

Hoy en día, las demandas profesionales, las tareas personales y las exigencias que nos ponemos, pueden hacernos estar estresados. Hay momentos en los que podemos llegar a sentir que nos desbordamos. Para no llegar a este punto, es importante tomar ciertas medidas en cuenta. Debes saber que la práctica regular de ejercicio físico, puede resultar muy beneficiosa. Sin embargo, incluir en la rutina deportiva actividades que promuevan la relajación, que atiendan la respiración y que favorezcan la escucha interna, tiene grandes ventajas. Por ello, el Tai Chi, constituye una actividad mente cuerpo que te puede dotar de esa quietud tan necesaria para una vida equilibrada. Si te apetece pero te da miedo no saber desenvolverte, te damos algunos trucos para tu primer día.

Consejos para tu primera clase de Tai Chi

Si has optado por el Tai Chi creyendo que va a ser un caminito de rosas, cambia la idea. Es una actividad que te va a ayudar, de una forma progresiva, a reconectar con tu esencia. Sin embargo, ejecutar ciertos movimientos, demanda trabajo. Por ello, si el primer día notas que llevarlo a cabo te resulta duro, no te vengas abajo. Todo es cuestión de práctica y, si los demás pueden, tú también puedes.

Es probable que tengas un concepto algo tradicional del Tai Chi y vayas con ciertos prejuicios. No es cosa tuya, suele pasar. Pero olvida todo eso y céntrate en el momento presente. Déjate llevar de verdad por las indicaciones del instructor, o instructora, y descubre los grandes tesoros que el Tai Chi tiene para ti.

Prestar atención a la respiración es muy importante para que logres concentrarte y no te distraigas con pensamientos y preocupaciones. Si aparecen, déjalos marchar de forma natural y continúa centrando el foco en los movimientos. Si no lo consigues, no desistas. ¿Creías que solo se entrenaba el cuerpo? Pues la mente también.

No decaigas en el intento por introducirte de lleno en esta disciplina. Créenos cuando te decimos que los beneficios pueden llegar a cambiarte la vida. Absorbe las enseñanzas de cada sesión y lleva un poquito de esa esencia contigo a lo largo de tus días. El estrés y las preocupaciones excesivas no son útiles. Aprende a aquietar tu mente y gana salud.