Cuando estamos en medio de una noche especialmente cálida, lo que más solemos hacer es dar vueltas en la cama y girar la almohada buscando la parte más fresca de la cama. Te habrás preguntado millones de veces cómo será la mejor manera de conseguir dormirte con calor, y parece que un reciente estudio tiene la solución.

¿Algodón, poliérter o lana?

En el estudio, que se publicó en Nature and Science of Sleep, los investigadores australianos reclutaron a 36 hombres y mujeres sanos con edades ente 50 y 70 años. Les analizaron cómo de bien dormían durante cuatro noches en diferentes telas de ropa: algodón, poliéster y lana merino. El dormitorio estaba a 30ºC.
Los científicos estudiaron a participantes con mayor edad porque los trastornos del sueño relacionados con la temperatura de una habitación son más comunes a medida que envejecemos. Y, lógicamente, este es un gran problema para la salud porque la interrupción del sueño tiene más probabilidades de empeorar las condiciones de salud como la depresión, el dolor crónico y las enfermedades cardiovasculares.

El estudio encontró que el algodón y el poliéster no generaban ningún beneficio, pero la lana mostró grandes ventajas. Los participantes se quedaron dormidos en aproximadamente la mitad del tiempo que gastaban al usar las otras telas, aproximadamente 12 minutos frente a 26 minutos. También se despertaban con menos frecuencia durante la noche. Según los autores del estudio, a las personas que normalmente tenían un sueño pobre les fue especialmente bien durmiendo con ropa de lana.

Los efectos eran probables porque la lana merino extrafina no es la típica tela gorda que mucha gente podría pensar. De hecho, este tipo particular de lana se puede convertir en un tejido muy liviano para absorber el sudor. Y esto se puede conseguir a cualquier edad; con la ventaja de que también mantiene el calor cuando lo necesitamos.

Los autores realizaron un estudio previo sobre jóvenes que dormían en condiciones más frescas, en una habitación a 16ºC, usando las mismas opciones de ropa de dormir. Descubrieron que los pijamas de lana también ayudaban a que estos voluntarios conciliaran el sueño más rápido y a tener una mayor eficiencia al dormir.