Estás entrenando duro, comes lo más saludable posible y te mantienes activo durante el día, pero parece no ser suficiente para notar cambios. Si acabo de describir tu situación actual, incluso si te cuesta perder peso, el problema posiblemente sea derivado del estrés.
El mundo en el que vivimos es estresante. El trabajo, la familia, las facturas, el colegio de nuestros hijos y los ruidos de la ciudad hacen que nos sumerjamos todos los días en una burbuja de estrés. La vida moderna es estresante, y por su culpa aumentan los niveles de cortisol.

El cortisol en sí no es un problema, de hecho puede resultar beneficioso en algunas ocasiones. Esta hormona es la respuesta de “huida o lucha” que tiene el cuerpo ante una situación. Pero lo que verdaderamente es un problema es el exceso, como en todos los ámbitos. El cortisol es la hormona primaria encargada de descomponer el tejido. Se libera en situaciones de alto estrés físico o mental, y también cuando nos sometemos a altas temperaturas.

Al aumentar nuestros niveles de cortisol también crece el riesgo de:

  • Disminuye el uso de la glucosa
  • Aumenta el riesgo de padecer osteoporosis
  • Se deteriora el sistema inmune
  • Se reduce la masa muscular
  • Aumenta la grasa abdominal

Como el aumento de cortisol puede derivar en una pérdida de masa muscular y un aumento de grasa corporal, controlar su nivel debe ser fundamental si queremos obtener un buen resultado de nuestro entrenamiento.

Nuestro cuerpo busca huir

Decíamos antes que esta hormona se producía como respuesta a una “lucha o huida” por parte de nuestro cuerpo y que se genera por estrés. Cuando nos enfrentamos a una situación de vida o muerte, el cortisol de activa y aumenta el flujo de glucosa hacia los tejidos y la circulación. Esto hace que tengamos un aumento de energía a corto plazo y ayude de forma natural a nuestro cuerpo para “sobrevivir”.

Es cierto que la mayoría de nosotros no estamos estresados diariamente por situaciones en las que se debata nuestra vida o la muerte, pero esto no implica que el cuerpo actúe de forma diferente. Al estresarnos, el organismo responde igual que cuando queremos salvarnos la vida. El problema es que como no estamos quemando esa energía creada a corto plazo, se almacena como grasa. Si además le añadimos el aumento de apetito y el antojo por alimentos con un alto contenido en grasa y azúcar… Ya tienes la respuesta a por qué engordas cuando pasas por épocas de estrés.

El ejercicio físico y la nutrición son tus aliados

Lo bueno es que para reducir la cantidad de cortisol tenemos que pasar por un proceso relajante. Y dos de las herramientas más importantes son la nutrición y el ejercicio físico. El ejercicio libera endorfinas, las cuales compensan el exceso de cortisol liberado en los entrenamientos. Claro que debes complementar con ciertas necesidades nutricionales. De no ser así, el cuerpo no podrá procesar el cortisol de forma eficiente. Apuesta por hidratos de carbono unido a proteínas después de entrenar.

Aprende a manejar tu estrés

Sé que es el factor más difícil, pero debes lograrlo para controlar el cortisol. Conforme que esta hormona se libera como respuesta a situaciones de estrés mental y físico, tendremos que trabajar para disminuirla. ¿Y sabes cómo se logra? Haciendo cosas que te hagan feliz. Date un masaje, juega con tus hijos, dibuja, ve al cine, sal de fiesta… Mantente activo y ocupa tu mente en cosas que te relajen. El yoga, la meditación y el contacto con la naturaleza pueden ayudarte muy seriamente.

Céntrate también en el descanso. El sueño es especialmente importante para controlar el cortisol. Cuando dormimos mal, el sistema nervioso permanece en un estado de alerta constante, aumentando los niveles de esta hormona. Así que dormir bien por las noches (unas ocho horas), reducirá de forma natural el cortisol del cuerpo, a la vez que repara los músculos, tejidos y órganos.

Posiblemente no puedas llevar a cabo todos los cambios a la vez, pero ve introduciéndolos poco a poco para disminuir el nivel de cortisol gradualmente. Notarás cómo estás más relajado, cómo aumenta tu energía y cómo mejora tu estado de ánimo.