¿También te pasa que duermes diez horas o más y al despertar estás cansado? Encontrarle la lógica es complicado, pero hay algunos hábitos que pueden estar influyendo en tu descanso. Entendemos que te fruste dormir pláctidamente como un bebé y levantarte sin energía. No te preocupes, te vamos a contar algunas razones por las que esto te está pasando. ¡Toma nota y empieza a cambiarlos!

Es importante que no te engañes a ti mismo con la excusa de “tengo cansancio acumulado“. Es posible que ese cansancio se deban a otras cuestiones que no estén relacionadas directamente con dormir.

Bebiste alcohol por la noche

Somos conocedores de todos los efectos negativos que aporta el alcohol en nuestro organismo, ¿cerdad? Pues si quieres tener un descanso reparador, evita beber alcohol antes de dormir. No nos referimos exclusivamente al alcohol destilado, el vino y la cerveza también perjudican nuestro sueño. Da igual que sea una copita o media. Para descansar plácidamente, es necesario que entremos en el sueño profundo y la fase REM; con el alcohol se reducen esas posibilidades.

Además, te despertarás constantemente para beber agua debido a la deshidratación que provoca esta sustancia. Unido también a las visitas al servicio para orinar.

Has tomado café

Otra sustancia la evitar: la cafeína. Son muchos los que aseguran que no les afecta ni el café ni los refrescos con cafeína, pero no hay más ciego que el que no quiere ver. Intenta no tomarlo después de las seis de la tarde, ya que según un estudio del Journal of Clinical Sleep Medicine, ingerir 400 miligramos de cafeína seis horas antes de dormir altera el sueño.

Ya no es solo que nos mantenga activos, sino que el café es un diurético y estemos recorriendo el pasillo varias veces en la noche. Asimismo, por la mañana te levantarás deshidratado y con sensación de mal cuerpo.

Sufres apnea del sueño

La apnea del sueño, conocida por sus fuertes ronquidos, sucede cuando dejamos de respirar brevemente durante el sueño. Cuando dormimos, nuestras vías respiratorias pueden volverse inestables y acabar provocando un colapso que te deje sin respirar temporalmente. Conforme las vías respiratorias se cierran, tu cerebro se despierta radicalmente para que puedas recuperar tus niveles de oxígeno.

Evidentemente, cuando esto sucede a menudo, es muy difícil conciliar un sueño reparador. Nos estaremos despertando constantemente y tu cuerpo no será capaz de adentrarse en la fase profunda. Según los expertos, las personas que lo sufren no son conscientes y no consiguen saber por qué se despiertan tan cansados al día siguiente.

En España, la apnea la sufren entre cinco y siete millones de personas, y más del 80% no saben que la sufre.

Has entrenado poco antes de dormir

Pese que al terminar de hacer deporte, a muchos nos apetece echarnos a dormir, hacer ejercicio dos o tres horas antes ir a la cama nos puede complicar el sueño. El aumento del cortisol (la hormona del estrés) y la reducción de melatonina hacen que tardemos más en dormir.