En el mundo de fútbol es muy común ver cómo los jugadores deben pasar un reconocimiento médico al ser fichados o antes de la temporada. Dentro de ese reconocimiento va incluida una prueba de esfuerzo que sería altamente recomendable que todos los deportistas la realizaran. ¿En qué consiste y por qué es tan importante?

Prueba de esfuerzo para conocerte

¿Nunca has realizado ejercicio físico y quieres saber si tienen un cuerpo capaz de soportar una rutina de entrenamientos? ¿Eres deportista y tienen intriga por conocer si tu corazón responde de forma saludable?

La prueba de esfuerzo es un test en el que tu cuerpo se verá sometido a una exigencia física de cierta intensidad para comprobar tu capacidad y descartar posibles patologías coronarias. Durante la prueba estaremos acompañados de médicos expertos que realizarán un seguimiento constante y tomarán nota de las medidas que vayas registrando (frecuencia cardíaca, presión arterial…).

La prueba está diseñada para ti dependiendo de tu edad, peso, sexo y frecuencia con la que realizas actividad física. No creas que el test será igual para una persona sedentaria que para un deportista de élite.

¿Por qué es importante que nos hagamos una?

Muchos desconocen esta prueba o piensan que no es importante si realizan ejercicio con asiduidad. Cuando sometemos a nuestro corazón a una actividad física, estamos demandando más cantidad de sangre de lo habitual y deberá latir más rápido. Si tenemos algún tipo de problema cardíaco, durante la prueba se verá reflejado.

También nos ayuda a diagnosticar enfermedades coronarias, detectando si las arterias están dañadas y no suministran eficientemente los nutrientes y oxígeno; arritmias, si la frecuencia cardíaca no es la adecuada para la intensidad a la que nos someten; o si nos encontramos con problemas de corazón y necesitan realizar un estudio más profundo.

¿Debes prepararte?

Estamos hablando de una prueba de cierta intensidad y quizá te piensas que necesitas entrenar para ello. No, al revés, los días previos realiza tu jornada habitual (tanto si entrenas como si no). El día de la prueba deberás no haber realizado ejercicio físico antes, lleva ropa cómoda para andar o correr, no tomes café ni bebidas energéticas y cálzate unas zapatillas.

No temas, en la prueba no vas a pasar dolor ni vas a realizar sesiones de HIIT. Para tomar medidas te pondrán unos electrodos para registrar la actividad eléctrica y la fuerza de tu corazón. En algunas pruebas es posible que te pongan un tubo para respirar y medir los gases que expiras y también te pondrán un aparato para controlar la presión arterial durante la prueba de estrés.