Son innumerables los productos procesados que contienen aceite de palma entre sus ingredientes. Los dulces, la bollería industrial, la margarina, los alimentos precocinados, la crema de cacao o las patatas fritas son algunos claros ejemplos. Es cierto eso de que la mayoría de los productos que nos parecen riquísimos, contienen ingredientes nada saludables. Debemos tener especial cuidado con el consumo de aceite de palma, ya que algunos estudios aseguran que afecta al aumento del colesterol y al riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Por suerte, en los últimos años se está creando consciencia sobre los efectos negativos de este tipo de aceite en nuestra salud. Tanto es así que muchas cadenas de supermercados han dejado de comercializar productos que contengan este ingrediente; así como muchas fábricas lo han sustituido por otro tipo de aceite vegetal.

¿De dónde viene el aceite de palma?

Es muy desconocido su origen, pero se produce a partir de los frutos de la palma africana (Elaeis guineensis) que se extraen de países como Brasil o Tailandia. Es un aceite que no solo usamos para consumo alimenticio, sino que la industria cosmética o farmacéutica también lo utiliza para la creación de cremas y productos de belleza.

El principal problema del aceite de palma es su composición. Está hecho de un 50% de grasas saturadas, que son las que están vinculadas con problemas cardiovasculares y las que aumentan el colesterol malo (LDL) y reducen el bueno (HDL).
Debemos entender también que el aceite de palma no es tóxico o nocivo para el organismo, tan solo debemos controlar su consumo para evitar problemas de salud.

Los productos procesados, los mayores afectados

Para huir del aceite de palma, o al menos reducir su consumo, es importante que ingiramos alimentos en su forma más natural posible. Al evitar todo lo que venga directamente de fábrica, no tendremos ningún riesgo de tomarlo. Las salsas, los snacks dulces y salados, los helados, las galletas, los bombones y un largo etcétera están en la “lista negra”. Apuesta por tomar alimentos frescos y evitar la comida rápida o “basura”. Así no solo huyes del aceite de palma,sino que también lo haces de las excesivas calorías, sodio o azúcares.

Te ayudará bastante leer las etiquetas nutricionales y su listado de ingredientes. Escoge mejor aquellos alimentos que contengan aceite de oliva o cualquier otro tipo de grasa insaturada.