Ajustar nuestro horarios laborales, de clases o de responsabilidades familiares es bastante difícil para no realizar ciertas acciones rápido y corriendo. Esto suele repercutir negativamente en el tiempo que tenemos para comer, ya que acabamos haciéndolo rápido, sin dedicarle mucha atención y realizando otras cosas a la vez. ¡Para! Dedicar tiempo a comer es igual de importante que dormir, por ejemplo.

Comer deprisa no es una tontería

No tomarnos el tiempo suficiente puede suponer un riesgo para nuestra salud. Nuestro aparato digestivo necesita asimilar los alimentos sin prisas para aportar una buena salud. La digestión no sucede solamente en el estómago, sino que empieza en nuestra boca cuando mezclamos los alimentos con la saliva. ¿Quién no ha escuchado eso de que con 15 minutos tenemos suficiente para comer? La realidad es que necesitamos un poco más de tiempo, ya que no se trata de engullir como los pavos. Hay que ayudar a que nuestro organismo asimile todos los nutrientes.

Insistir en masticar bien los alimentos, será beneficioso para la digestión. La saliva es el resultado que producen las glándulas que tenemos en la boza y que ayuda a que el estómago digiera mejor los alimentos. Al mandarle los alimentos bien triturados y con la correcta salivación, la absorción será mucho mejor. Si quieres evitar tener digestiones pesadas, invierte tiempo en comer correctamente.

Comer rápido aumenta la ansiedad

Si pensamos que sufrir ansiedad es lo que nos hace comer deprisa, estaremos retroalimentando esta situación. No solamente es negativo comer en 5 minutos, sino que estaremos masticando mal y llenándonos de aire. Acabaremos con gases y dolores estomacales gracias a la hichazón abdominal.

Engullir, en lugar de masticar, provocará que nuestras digestiones duren más en el tiempo y sean pesadas. Asimismo, influye en que los nutrientes no podrán ser asimilados como debieran. Normalmente, las grasas no se absorben correctamente y repercuten negativamente en nuestro cuerpo.
Por si fuera poco, comer mal ralentiza nuestro metabolismo. Como la digestión es más lenta, consumimos menos energía.

Tus dientes y la lengua no están simplemente para sonreír o posar en las fotos, úsalos como tu mejor arma para comer adecuadamente y piensa en el bien que le haces a tu aparato digestivo. Por supuesto, te reducirá el estreñimiento y las deposiciones serán livianas. Ya sabes que la digestión comienza cuando ingerimos los alimentos y termina cuando expulsamos los restos que nuestro cuerpo no necesita absorber.