¿Es peligroso no limpiar nunca la ducha?

Probablemente pensemos en la ducha como un espacio sanitario, un lugar agradable donde lavar nuestra suciedad y deshacernos del polvo y la contaminación acumulada por el cuerpo durante el día. Sin embargo, no limpiar nunca este espacio puede tener serios riesgos en la salud.

¿Cómo te sentirías sabiendo que la ducha o bañera está llena de insectos microscópicos como bacterias? Esa es la realidad si nunca limpias tu ducha. El anillo de espuma de jabón que rodea la bañera y la mancha rosada alrededor del desagüe son abundantes partes de patógenos. Pero además de dar asco, ¿una ducha sucia puede ser perjudicial para la salud?

Principales riesgos

Incluso si estamos sanos, limpiar a fondo la ducha o la bañera de vez en cuando es una buena idea para controlar todos los bichos que se acumulan. Eso se aplica especialmente si vivimos con alguien que es más susceptible a caer enfermo.

¿Con qué frecuencia necesitamos lavarla? Como pauta general, limpiar y desinfectar la ducha semanalmente ayudará a mantener a raya el moho y las bacterias. Si se puede ver u oler el moho, es hora de limpiar a fondo.

Entre los principales problemas de salud se encuentran los que mencionamos a continuación.

Alergias y asma

Los ambientes con alta humedad (como las duchas húmedas) crean las condiciones ideales para el crecimiento de moho. Para la mayoría de las personas, un poco de moho en el baño no es motivo de preocupación. El moho y los hongos en la cortina de la ducha, las paredes de la ducha y la alfombra de baño no suelen ser un problema para las personas sanas.

Sin embargo, las personas inmunodeprimidas corren un mayor riesgo de enfermarse. Para las personas con asma o alergias inducidas por el moho, los niveles altos de exposición podrían desencadenar un ataque o síntomas comúnmente relacionados con alergias de las vías respiratorias superiores, como ojos llorosos, tos e incluso erupciones cutáneas.

Infección de la piel

Aunque es más probable contraer una infección cutánea desagradable en las duchas públicas (como el gimnasio), aún es posible contraer algo cuando compartimos una ducha en casa con otras personas y no se ha fregado la bañera en mucho tiempo. Sí, los microbios que causan infecciones fúngicas y bacterianas pueden multiplicarse y prosperar en el suelo de la ducha sucia.

Algunas de las infecciones más comunes incluyen el pie de atleta, las verrugas, el virus del papiloma humano (VPH) y el estafilococo aureus resistente a la meticilina (MRSA), un tipo de bacteria que puede causar abscesos en la piel.

Incluso, si tenemos un corte o una ampolla en el pie, las probabilidades de infectarse son mayores. Eso es porque una abertura en la piel sirve como una entrada fácil para bacterias y virus. Además, las personas inmunodeprimidas son más propensas a contraer infecciones de la piel del suelo de la ducha.

alcachofa de la ducha

Problemas de estómago

Algunos tipos de gérmenes que persisten en la ducha sucia, como las bacterias fecales (incluida la E. coli), pueden sorprendernos. Estos patógenos pueden pasar de las manos sucias (especialmente cuando las personas van al váter y no se lavan las manos) a otros objetos y superficies (como la ducha) y propagarse de una persona a otra.

Aunque muchos tipos de E. coli son inofensivos, algunas cepas pueden desencadenar problemas estomacales, como diarrea, calambres estomacales, náuseas y vómitos. Afortunadamente, las infecciones por E. coli generalmente se resuelven por sí solas en una semana. Pero pueden ocurrir problemas graves de sangre y riñón en niños y adultos mayores.

Infecciones pulmonares

Si no le hemos dado un buen fregado al cabezal de la ducha desde hace meses, podríamos estar en peligro. Incluso aunque probablemente nunca lo hayamos notado, es probable que los hongos hayan encontrado un hogar en la alcachofa de la ducha.

No solo es el hongo acumulado, pero este tipo de biofilm también puede atraer y proteger a otros microbios nocivos como las bacterias Legionella. De hecho, los cabezales de ducha y los grifos pueden albergar patógenos potencialmente peligrosos, incluida Legionella pneumophilia.

Pero cuando las personas inhalan pequeñas gotas de agua o ingieren involuntariamente H2O que contiene Legionella, pueden desarrollar la enfermedad, que es un tipo grave de infección pulmonar. Aunque la legionella no enferma a la mayoría de las personas sanas, los adultos mayores, las personas con sistemas inmunitarios debilitados y aquellos con enfermedad pulmonar crónica y otras afecciones subyacentes tienen un mayor riesgo de enfermarse.

Cómo limpiar la ducha

Estos son los consejos sobre cómo limpiar la bañera o la ducha y reducir el riesgo de problemas de salud.

  1. Suelo y paredes. Cada semana, usaremos un jabón suave y un cepillo para fregar para limpiar las superficies de la ducha (incluidas las baldosas y el desagüe de la ducha). Una vez que hayamos eliminado la suciedad oculta y visible, rociaremos un producto desinfectante en aerosol o espuma para matar los gérmenes. El desinfectante siempre debe aplicarse después de la limpieza porque la presencia de suciedad y espuma de jabón reduce la eficacia.
  2. Alfombras de baño y cortinas de ducha. Solo revisa las etiquetas para asegurarte de que sean aptos para lavar en la lavadora. Si no es así, usa aerosoles o toallitas desinfectantes para reducir el recuento de gérmenes. Lo mismo ocurre con las puertas de ducha. Esto se puede hacer mensualmente.
  3. Cabezales de ducha. Desinfecta los cabezales de ducha con aerosoles desinfectantes o productos espumosos. Pero para una limpieza profunda , es posible que debamos desenroscarlos y sumergirlos en una solución desinfectante diluida. Luego usaremos un cepillo de dientes viejo para aflojar la suciedad, los desechos y la biopelícula. Para mantener a raya el crecimiento de la biopelícula, haremos que una limpieza profunda del cabezal de la ducha sea parte del protocolo de limpieza de primavera. Por lo tanto, aproximadamente una vez al año está bien.

ducha limpia

¿Cómo de malo es realmente no limpiar la ducha?

Bañarse en una ducha llena de patógenos puede afectarnos de manera diferente a cada uno de nosotros; para algunos no es gran cosa, pero para otros puede ser potencialmente dañino.

Primero, analiza tu historial médico. Si tenemos alergias, asma inducida por el moho o una afección pulmonar crónica, es importante limpiar la ducha con frecuencia. Lo mismo ocurre con las personas con sistemas inmunitarios debilitados.

También, el comportamiento al ducharnos juega un papel. La frecuencia con la que nos duchamos, la cantidad de suciedad que queda en la bañera y el tipo de productos que usamos afectarán el factor viscoso de la ducha. Por ejemplo, los jabones corporales y los champús con alto contenido de aceite pueden cubrir las superficies de la ducha y acelerar la formación de biopelículas.

Por último, si eres una persona sana en general, una ducha sucia probablemente no te afectará demasiado. Pero si nota alergias y síntomas pulmonares recurrentes (o un virus estomacal o una infección cutánea inexplicables), es posible que quieras limpiar la ducha con más frecuencia.

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