Si has estado un tiempo sin entrenar, sea por el motivo que sea, y has decidido retomarlo, estás tomando una buena decisión. El ejercicio físico es beneficioso a todos los niveles de nuestra salud. Es importante ser responsable y adaptarlo a nuestras circunstancias, en caso de lesión, por ejemplo. A continuación, te damos unas pautas para empezar de nuevo el entrenamiento de forma adecuada.

Integrar el ejercicio físico de nuevo en tu vida, te aportará mucha satisfacción, bienestar y motivación. Además, observarás cómo, de nuevo, vuelve a mejorar tu condición física traduciéndose en un mejor aspecto y una mayor fuerza y capacidad. Sin embargo, para que esto ocurra, debes hacerlo siguiendo una serie de consejos. De lo contrario, podrías hacerte daño y estropear tu vuelta a la acción.

Pautas para retomar el ejercicio físico

Tómate tu tiempo

Sabemos que tienes muchas ganas de volver a ser el que eras, pero todo requiere tiempo. Empieza despacio, probándote. Mide la reacción de tu cuerpo a la actividad, observa cómo te sientes. No quieras volver donde lo dejaste. Es probable que para estar en el punto en el que estabas y seguir mejorando, tengas que hacerlo poco a poco. No te machaques corriendo, ni levantes peso por encima de tus posibilidades. La paciencia es la mejor de las virtudes en este caso. Además, evitarás la desmotivación que produce ver que no puedes con lo que antes sí podías.

Sé prudente

Si la causa por la que has estado apartado del gimnasio ha sido una enfermedad o lesión, ten especial cuidado. Debes volver a la rutina deportiva con el consentimiento y bajo la supervisión del profesional en cuestión. De lo contrario, podrías estar perjudicándote, en lugar de disfrutar de la vuelta a la práctica.

Pon orden

Márcate unos objetivos y un buen plan de entrenamiento y de alimentación. El entusiasmo por volver, puede hacer que lo cojas con demasiada motivación y ésta desaparezca igual de rápido. Plantéate unos objetivos en el tiempo, y organiza tus horarios para cumplirlos.

Después del entrenamiento…

Dedícate un tiempo a cuidarte después del ejercicio físico. Sea cual sea la disciplina que practiques, mímate para no desgastarte ni sentirte demasiado fatigado. Masajea tus pies si sientes dolor, cuida tus ampollas o rozaduras, haz baños de contrastes para favorecer tu musculatura…

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