¿Por qué te huele el aliento cuando estás en cetosis?

Si eres nuevo en la dieta cetogénica, es posible que hayas notado algún efecto secundario en tu boca. Sí, nos referimos al mal aliento. La halitosis keto es una consecuencia inesperada de una alimentación baja en hidratos de carbono, pero bastante común. Seguramente te has dado cuenta de que te huele la boca a quitaesmalte, y es un síntoma clave de que estás metabolizando grasa principalmente; que es el objetivo de la dieta keto. El proceso natural que provoca este problema bucal se llama cetosis.

¿Por qué la dieta cetogénica provoca mal aliento?

La dieta keto es un tipo de alimentación muy bajo en carbohidratos, por lo que disminuye la respuesta de la glucosa a un alimento y reduce la secreción de insulina. Cuando esta hormona está en niveles más bajos, se produce un cambio de glucosa a grasa como fuente principal de energía para el combustible metabólico.

Es decir, cuando entras en fase de cetosis, el cuerpo obtiene energía al descomponer la grasa. Y como resultado aparecen las cetonas. Las que no se usan por los tejidos se excretarán en la orina y el aliento.

Un tipo de cetona, la acetona, que es el mismo químico que se encuentra en los quitaesmaltes de uñas, puede detectarse en el aliento. Así que es normal que tu respiración te recuerde a cuando te haces la manicura. Este suceso también suele aparecer en episodios de gripe, pero si te encuentras perfectamente y te estás sometiendo a este tipo de dieta, ya sabes cuál es la causa.

¿Cuánto tiempo dura la halitosis cetogénica?

No temas, no es para siempre. No vas a tener que abandonar la dieta cetogénica para recuperar tu buen aliento. Con el paso del tiempo, los tejidos de tu cuerpo se adaptarán al uso de las cetonas como combustible y expulsará menos cantidad. Es decir, tendrás menos acetona en tu aliento y no será apestoso hablar contigo. Esto puede llevar un par de semanas y hay algunas cosas que puede hacer para refrescar el aliento durante este período de tiempo. Más adelante podrás descubrirlas.

Sin embargo, ten en cuenta que a cada persona le cuesta diferente adaptarse. Por suerte, vivir en plena pandemia y usar mascarillas te salvará de situaciones extrañas con tu entorno.

mujer bebiendo agua en una botella

¿Cómo evitar el mal aliento en cetosis?

Mientras tu cuerpo se termina de adaptar, te damos algunos trucos clave para hacerlo más llevadero. Es importante que no dejes pasar la importancia de un buen aliento, no solamente para evitar molestias en los demás, sino para prevenir los problemas bucales a largo plazo.

Lávate los dientes y ten una buena higiene bucal

Lógicamente, la mejor manera de aliviar el mal aliento es lavándote los dientes de manera asidua. Cepíllate al menos 2 veces al día (incluida la lengua) y usa hilo dental todos los días. Una buena higiene bucal también puede complementarse con algún enjuague bucal. Estos productos tienen un ingrediente antibacteriano (cloruro de cetilpiridinio) que también suele ayudar.

Las bacterias pueden acumularse en la boca y entre los dientes cuando no se cepillan los dientes o se usa hilo dental con regularidad. Como las bacterias también desencadenan el mal aliento, la mala higiene dental puede empeorar el aliento cetogénico.

Mastica chicles sin azúcar

Si te lavas los dientes y tu aliento sigue siendo un problema, puedes masticar algunos chicles de menta sin azúcar.

Es importante que no lleve azúcares añadidos, aunque estos serán reemplazados por edulcorantes. En ese caso, asegúrate de que llevan polialcoholes naturales como el xilitol, que puede impedir que algunas bacterias causen malos olores. Además, favorece el flujo de la saliva, que es fundamental para eliminar los restos de comida entre los dientes.

Ten en cuenta que algunos chicles y mentas contienen una pequeña cantidad de carbohidratos. Si masticas o chupas varios durante el día, esto podría aumentar la ingesta diaria de carbohidratos y expulsarte de la cetosis.

Aumenta el consumo de carbohidratos

Aumentar ligeramente la ingesta de carbohidratos también puede eliminar el aliento cetogénico. Si quieres permanecer en un estado de cetosis, solo aumenta la cantidad diaria de carbohidratos en una pequeña cantidad.

Suponiendo que consumes 15 gramos de carbohidratos al día, intenta aumentar la ingesta a 20 gramos diarios para ver si mejora tu mal aliento. Luego, usa un analizador de aliento de cetonas para medir el nivel de cetosis. Controlar el nivel de cetonas es clave para saber si todavía estás este proceso después de aumentar los carbohidratos.

Bebe más agua

Es fundamental para estar bien hidratado y también para combatir la halitosis. El agua puede eliminar las partículas de los alimentos y así evitar que las bacterias malas aumenten en tu boca.

Junto con la exhalación, el cuerpo elimina la acetona y las cetonas del sistema a través de la micción. Mantente hidratado y bebe agua durante todo el día para aumentar las visitas al inodoro. Esto ayuda a eliminar las cetonas de tu cuerpo y mejora la respiración. Beber más agua también puede ayudarte con tus objetivos de pérdida de peso.

Usa hierbas refrescantes y naturales

Además, de masticar chicles, el mal aliento de la cetosis puede combatirse masticando menta fresca o hierbabuena. También la puedes añadir en tus vasos de agua o en el té. Este tipo de hierbas no aportan carbohidratos si tan solo se mascan y se expulsa la hierba triturada,

¿Se puede prevenir el aliento cetogénico?

La halitosis por cetosis es un efecto secundario de las dietas keto bajas en carbohidratos, y no parece haber una forma de prevenir el olor. Sin embargo, lo que puede hacer es usar un analizador de aliento con cetonas para determinar la mayor cantidad de carbohidratos que puede comer sin que te expulsen del estado de cetosis. Si puedes añadir más carbohidratos a tu dieta y comer menos proteínas, podría ser suficiente para mantener tu aliento fresco.

Si notas el aliento cetogénico y no está relacionado con este tipo de dieta o no comes pocos carbohidratos, incluir más cantidad de este nutriente puede echarte rápidamente de la cetosis y eliminar el mal aliento. Por ejemplo, si consumes 50 gramos de carbohidratos por día, aumenta la ingesta a 100 g por día. Puedes aumentar la cantidad de actividad física para compensar los carbohidratos añadidos.